martes, 27 de julio de 2010

La intuición clásica no vale para la cuántica...

Recuerdo haber leído en muchísimos sitios, en el instituto e incluso en las clases de los primeros cursos de la facultad, la siguiente frase:

"El átomo tiene grandes espacios vacíos en su interior".

Entonces a uno le explicaban que entre el núcleo (formado por protones y neutrones) y el electrón más cercano había una distancia enorme comparado con el tamaño de éstos. Es decir, que sería como si el Sol representase un núcleo, y los planetas fuesen los electrones. Y la realidad es que esto no tiene sentido. Hablando del mundo cuántico, uno no puede aferrarse a la intuición del mundo en el que vivimos, un mundo dominado por la física clásica. Veamos cómo es esto de los espacios vacíos del átomo.

En los primeros intentos de comprender el mundo cuántico, se desarrolló la que se da en llamar "mecánica cuántica semiclásica" o antígua. Son modelos que, aunque tienen en cuenta el comportamiento cuantizado de la energía, la carga y las partículas, sigue manteniendo conceptos como trayectorias y órbitas. ¡Pero cómo! ¿no existen las trayectorias en el mundo cuántico? En realidad no importa. Es decir, uno de los principios de la cuántica dice que no se puede saber con precisión los valores de cantidades físicas, que podríamos llamar complementarias. Es el principio de incertidumbre de Heisenberg. El caso paradigmático es la posición y el momento (la velocidad). Si no podemos saber estos valores con certeza, hablar de trayectorias no tiene sentido. Es como decir que un coche ha atravesado Madrid a 100 km/h. Pero cuando tenemos que decir por dónde ha ido, sólo podemos decir que "por algún lugar entre La Rioja y Castilla La Mancha". Es decir, que de nada sirve hablar de trayectorias si es algo que no se puede calcular.




Bueno, después de esto, veamos porqué nos resulta útil. Si no tiene sentido hablar de trayectorias, hablar de órbitas tampoco tiene sentido. Por lo que se habla de orbitales. Básicamente un orbital sería una extensión del espacio en el que tenemos una probabilidad apreciable de encontrar la partícula que estemos estudiando (generalmente un electrón alrededor de un núcleo). Esto se obtiene resolviendo la ecuación de Schrödinger para ese átomo en concreto. Entonces podremos saber que el electrón tiene una cierta probabilidad de estar en esa región del espacio, pero no sabemos por cuál de los caminos posibles va a desplazarse de un punto a otro.

Y ahora ya podemos conectar con la idea que quería transmitir. Decir que entre el átomo y sus electrones hay grandes espacios vacíos, es una idea producto de la visión clásica de la física, porque supone que el electrón va por su "carril", a una distancia fija del núcleo, y que el núcleo está quieto en el centro de todo esto. Pero como se ve de lo comentado antes, (y si uno calcula la función del onda del electrón, se ve más fácil) el electrón se mueve en una región del espacio, donde es probable su presencia. No es una curva cerrada, sino un volumen. Además, en el caso de los electrones más cercanos al núcleo, orbitales llamados de tipo s, hay bastante probabilidad de encontrar al electrón muy cerca, incluso dentro, del núcleo (sí, esto es raro, y bastante complicado de entender, así que prefiero no meterme en camisa de once varas, y dejarlo así).

Por lo tanto, un átomo tiene "poca" cantidad de materia, desde el punto de vista macroscópico, pero decir que tiene mucho espacio vacío entre sus componentes, es un abuso del lenguaje. Creo que no está claro cuál es el tamaño de un átomo (aunque sí se puede establecer su radio promedio, pero es un promedio), ni parece que tenga mucho sentido establecerlo. Esto es porque en el mundo cuántico, lo que importa son las fuerzas y los potenciales de interacción, que es lo que moldea ese extraño mundo.


Nota: El hecho de que la trayectoria sea algo que no se pueda calcular, es algo más profundo que el simple hecho de que no tengamos los medios de medirla. El principio de incertidumbre es algo intrincado en la esencia misma de la naturaleza de la cuántica.

martes, 20 de julio de 2010

" Pero, ay, para vestir el manto de Galileo no basta con ser perseguido por una institución cruel, también se ha de tener razón."

Robert Park

sábado, 17 de julio de 2010

Retomando mi vida

Hace mucho que no actualizo el blog. Si algún incauto, o extremadamente fiel lector, sigue paseandose por aquí de vez en cuando, se sorprenderá de ver esta nueva entrada. ¿Y qué ha ocurrido para que no haya dado señales de vida, dejando entradas pendientes e ideas en el tintero? Pues que después de muchos años perdiendo el tiempo, otros tantos estudiando como un cabrón luchando por aprobados, y un par de ellos "partiendo el bakalao" con la especialidad, estoy a dos asignaturas de acabar la licenciatura.

Y claro, este último año no era de broma, así que he estado dedicado a ello en cuerpo y alma, y eso impedía que pudiese dedicar tiempo a otra cosa que no fuesen los trabajos, presentaciones y exámenes que tenía delante (y a desconectar con unas cañas cuando era necesario). Por otro lado, también se dio la circunstancia de que las asignaturas que he tenido en los últimos dos años, especialmente las optativas, eran lo que se puede decir "física de la de verdad". Es decir, que realmente he alcanzado el nivel como para entender, al menos de forma general, muchísimos artículos de vanguardia, libros y cosas así. Y como Internet está lleno de ese tipo de cosas, ultimamente he sido un consumidor compulsivo de este tipo de lecturas. Artículos de investigación en física de partículas, teorías de unificación, simulaciones de modelos dinámicos de todo tipo... En fin, que este año he hecho una inmersión total en el mundo de un "físico friki". Pero también quería decir con esta absurda entrada, que tengo bastantes ideas sobre cosillas para escribir aquí, y que como estoy de vacaciones totales (como cuando uno estaba en el cole) hasta Agosto o así, tendré tiempo para escribir. Y ese era el objetivo de este post, decir que pronto espero volver a poner cosas. Y el segundo objetivo era coger de nuevo la dinámica de meterme y escribir. Que todo es empezar a moverse...

Saludos!

domingo, 9 de mayo de 2010

La estupidez es poderosa: Power Balance

Ultimamente se han oído buenas noticias con respecto a los fraudes y las estafas. En concreto hablo de las acciones legales que emprendió FACUA contra la famosa Power Balance. Después de que muchos blogs y sólo UN medio (y UNA vez que yo sepa) se hartasen de intentar explicar que todo eso no era más que el timo de la estampita, pero con aires New Age y tecnológicos; tras dejarme (como otros muchos) la voz en vano intentando explicar a quienes no quieren oir; sufrir la ignorancia ajena como una espina propia... Como digo, tras todo esto, una asociación de protección al consumidor, en vista de la inoperancia de las entidades y ministerios de sanidad frente a la estafa, se decidió a contraatacar.

Uno pensaría que ahora, a todos estos catetos que proclamaban a los cuatro vientos que la ciencia había sido burlada, a todos los que se jactaban de no entender ni una palabra de ciencia, pero que sabían que eso les funcionaba, y a esos famosetes y políticos irresponsables (una figura pública ha de ser responsable con su forma de actuar en público, no en vano es una imagen de referencia) que lucían orgullosos el trozo de plástico absurdo, se les debería caer la cara de vergüenza.

Pero no. La vergüenza no existe en el mundo del dinero, ni entra en sus planes renunciar a anunciar un producto falso, pero que da dinero. El caso es que esto es lo que pude ver en muchísimas estaciones de Metro en Madrid. Lleva días y se anuncia también en las dichosas pantallas de tele que nos han metido con calzador en los andenes.

Un partido de fútbol jugado por los más míticos jugadores (valga la redundancia) del Real Madrid y del Milan. Un evento deportivo más, incluso interesante, pero si uno se fija en los patrocinadores, llega la sorpresa (¿o quizá no?) En la siguiente foto se ve mejor a lo que me refiero, aunque seguro que algún ojo avispao sepa ya de qué hablo:


Sí, nuestra querida PB está de nuevo allí, debajo justo de La Suma de Todos. Sinceramente no sé qué pensar, ¿todo es por el dinero, o todos estos organismos y empresas son tan incultos que no saben que es una estafa? O peor, ¿lo saben y se la suda, porque lo que manda es la pasta? Bueno, en una empresa me puede parecer bien o mal, pero ¿la Comunidad de Madrid? Claro que Espe fue una de las más sonadas ministras de curtura de este país...

Con respecto a que sepan que es una estafa y aún así les dé igual, hace poco hablé con alguien que trabaja en una tienda de deportes extremos, que vende la EFX (que viene a ser el mismo perro, con distinto collar) y aunque no cree que funcione y piense que es una estafa, responde a los clientes, sin pudor, que "sí que funciona" y que "bueno, sí que se nota algo más de equilibrio". Por motivos que no vienen al caso, no podía expresar todo lo que pensaba así que expresé una versión edulcorada. Lo que le hubiese dicho es que eso es estafa, y que es ruin engañar a la gente, sabiendo que algo es mentira, sólo por no decirle a tu jefe que no quieres vender eso. En el peor de los casos, cuando tu trabajo pueda peligrar, se puede escudar en que uno no nota nada, ya que los mismos fabricantes parece que aseguran que no a todo el mundo le funciona (sobre todo cuando alguien pone a prueba sus afirmaciones). Cosas como ésta son las que hacen que prospere el pensamiento paranormal y la ignorancia con respecto a la ciencia.

Siempre que me sea posible, evitaré colaborar con esta gentuza que se aprovecha de la gente que no sabe. Aunque sólo sea porque no podría dormir bien por las noches, por la misma vergüenza.

Saludos!

miércoles, 14 de abril de 2010

Encontrada una especie que se creía extinta...

Hoy, miércoles 14 de Abril, se ha redescubierto una nueva especie que se creía extinta. Sólo se ha encontrado un especímen, pero es suficiente. Se trata del periodistus cientificus. Especie de periodista que se dedica a informar sobre ciencia en diversos medios de comunicación, informándose previamente y hablando con expertos (de los de verdad) de la materia a tratar, contrastando y leyendo datos y que no se deja engañar fácilmente. No se tenía noticias de esta especie desde que otra especie invasora copó los medios masivos como El Pais, La Sexta y Cuatro, los periodisticuchus magúficus.

Pero resulta que hoy, los incólumes y constantes lectores de la prensa escrita (en papel o en Internet) han visto pruebas inequívocas que apuntan a que quedan ejemplares vivos de los anteriormente citados periodistus cientificus, en las páginas de Público.

- "¡Dios mío! ¡Y en tirada nacional!" - comentan que dijo el primer madrugador (y lector de público) de hoy, al leer los siguientes artículos, obra y gracia del hasta ahora desaparecido periodista:

primer rastro y segundo rastro. Los lectores de temas científicos, aún con cautela, celebran el reencuentro con este querido individuo, que tanto han echado de menos. Esperando más noticias de estos raros especímenes, nos despedimos.

Saludos y Galletas a todos!

P.D.: ví los enlaces a Público en Las penas del Agente Smith. Recomendable. En cuanto venza a mi vaguería, paso el enlace a de mis Favoritos a mi Blogroll.

martes, 30 de marzo de 2010

La Hora del Planeta... o la Hora de la Tontada

Acabo de ver un anuncio de Cuatro animando a la gente a unirse a la Hora del Planeta, apagando la tele y aparatos eléctricos en momentos de máximo consumo (por la tarde-noche, en torno a las 8). Todo muy mono. Pero me he puesto ha hacer números mientras recordaba la forma en que promocionaron ese "acto" de rebeldía contra las eléctricas. Decían que si éramos muchos los que nos uníamos a la iniciativa, en cinco minutos de apagón generaríamos pérdidas millonarias a las eléctricas, pongamos X millones de €. Yo seguí la iniciativa.

Viendo lo de Cuatro he pensado que ha vuelto a pasar, una acción "antisistema" que termina siendo adoptada por "el sistema" económico (véase, empresas) para dar sensación de "buenrrollismo" (muchas comillas en la misma frase, humm). Pero claro, las empresas sólo adoptan estas cosas cuando resultan realmente inócuas, cuando realmente no suponen un problema. Así que algo falla. ¿No generamos X millones en pérdidas y esa es una increíble cantidad de pasta? Pensemos:

En 5 minutos, y suponiendo una participación del 100% de la población, hacemos perder ese dinero a las eléctricas, dinero que ganan en 5 minutos de uso eléctrico normal en ese intervalo de máximo consumo. Supongamos que ese consumo máximo dura 3 horas al día, durante 365 días al año. Dividamos esto en minutos:

365 días x 3h/día x 60 minutos =  65 700 minutos de maximo consumo.

Lo vamos a dividir en intervalos de 5 minutos:

65 700 /5 = 13140 intervalos de 5 minutos.

Es decir, 13140 momentos en que las eléctricas ganan X millones por momento. Ahora viene lo interesante. Para cualquier ciudadano de a pie, X millones será una cantidad brutal de dinero, cuya pérdida supondría un durísimo revés económico. Pero es que las eléctricas ganan 13 140 (trece mil ciento cuarenta) veces eso en un año, sólo en el intervalo de máximo consumo, que también se usa la electricidad durante el resto del día y no la tenemos en cuenta.

Bien, visto esto, la campaña La Hora del Planeta no parece ser tan impactante como se pretende. Les dejaríamos ganar "sólo" 13 139 veces la cantidad X. Creo que se van a echar a llorar... y yo no vuelvo a hacer la tontería de quedarme a oscuras en casa como un tonto. Lo dicho, La Hora de la Tontada.


Galletas a todos!

Actualización: Me comentaban amigos míos, que la idea de esta iniciativa, ya no es boicotear a las eléctricas, como recuerdo que se pretendía en un principio. El tema es dar un toque de atención sobre el problema climático que vivimos. Pero si se apagan la torre Eiffel, la Cibeles, la Ópera de Sidney, etc, es porque los gobiernos de los respectivos países ordenan que se apaguen. Entonces, ¿a quién le estamos dando el toque de atención? ¿A Saturno? "Oye, planeta gaseoso inanimado, que sepas y te quede claro que los terrícolas tenemos un problema climático grave, y te estamos dando un toque, no se te vaya a pasar".

Lo que tendrían que hacer los gobiernos, en vez de tanta gilipollez de cara a la galería (un detalle de "buenrollismo", como decía antes) es apostar por tecnologías de futuro (no todo son energías "no tan" renovables y "no tan" ecológicas), limitar el gasto público, empezar a apostar por la tecnología de los motores de hidrógeno, que el reciclaje que hacemos los ciudadanos sirva realmente y se recicle correctamente, etc.

Pero ya sabemos cómo va esto: hacen un poquito el mono para que parezcan tus amiguitos y tal. Así que me temo que seguirán apareciendo eventos chorras como éste, que sirven de más bien poco, desde mi punto de vista.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Kirk Cameron y el plátano de Dios

Kirk Cameron, además de adiestrarnos en las lides de la vida de un adolescente ochentero en "Los problemas crecen", ha dedicado esfuerzo y sapiencia en hacernos ver la realidad bíblica del mundo: el diseño inteligente que rige la evolución. El gran mérito de Kirk es utilizar un argumento irrefutable sobre la existencia de un creador.

Yo pensaba que si Dios existe y es todopoderoso, sólo le cabrían dos opciones: o demostrar de manera unívoca su existencia, exigiendo obediencia, al más puro estilo faraón, o bien pasar desapercibido e impedir con su poder infinito que se demostrase su existencia. Cualquier otra combinación (ahora hago milagros, ahora no...) es más propio de un niño cabrón. Y no creo que las religiones piensen o imaginen un Dios bacilón. Por tanto, intentar demostrar la existencia o no de dios con argumentos o experimentos no tiene ningún sentido. Si ha decidido ser indetectable, lo será. Así que nunca me han convencido argumentos basados en contradicciones de la Biblia y demás libros religiosos, ni tampoco argumentos basados en "mira qué bien funcionan los animalitos" como evidencia de la existencia de este señor.

Pero llegó Kirk al rescate. Kirk, el que me hizo desear desde pequeño ser un ligón romántico y algo golfo (menudo trauma llevo con eso), junto con su mentor en esto del diseño inteligente, Ray Comfort, encontró el argumento definitivo, una observación que nadie ha hecho, pero que es evidencia directa de la existencia de dios:
 
  
 


Aunque reconozco que me surgen dudas. Porque si dios diseñó el plátano de manera que resultase fácil comerlo, que no se te resbale de la mano, con abrefácil (esto sí que me ha epatado) ¿para qué creó el melón? ¿es el coco, quizá, un invento demoníaco? ¿y la piña? Sobre este último alimento, lo cierto es que si dios creó las frutas con una utilidad manifiesta, creo que la piña era un elemento de tortura, no jodas. Y nosotros, impíos y pecadores, hemos convertido un instrumento de castigo creado por el señor, ¡en un alimento! Somos unos herejes.

En fin, más allá de la gracia y tal, intentar demostrar la existencia de dios me parece la cosa más tonta del mundo. Devanarse los sesos con el fin de encontrar un argumento firme, tanto para decir que existe como para que no, es una pérdida de tiempo. Por la misma definición de dios, es imposible demostrar su existencia. Y en cuanto a demostrar su no existencia, es algo imposible también. Más que imposible, absurdo, porque si algo existe, lo enseñas en público y fuera, pero si no existe ¿qué haces?


Aunque por mi parte pueden seguir haciendo estos vídeos, que me echo mis risas. Si queréis leer algo más sobre este asunto, pasaros por el imprescindible La Ciencia y sus Demonios.

Galletas a todos!

miércoles, 17 de marzo de 2010

Nostalgia en forma de Maldición



Pues sí. A todos aquellos que jugaron con un 486 o superior nos cayó una maldición que, con el tiempo, se ha convertido en maldita y terrible nostalgia. Esa maldición se llamaba The Course of Monkey Island y sus secuelas. Lo cierto es que yo no jugué a todos, de hecho, sólo me pasé uno de ellos. El que fué considerado el mejor de todos: The Course of Monkey Island II.

Tomando el papel de un aprendiz de pirata, uno tenía que explorar la isla Monkey, sobre la que, efectivamente astuto lector, pesaba una gran maldición. El humor, en ocasiones algo escatológico como la competición de escupitajos, impregnaba todo el juego. Quizá el precursor de este tipo de juego de aventura gráfico-cachonda fuese el Maniac Mansion, juego que caté levemente cuando alquilé un cartucho para la NES. El juego prometía, pero allá por el '87 yo no tenía dinero como para gastarlo en un juego en el que no hubiese que matar nada ni a nadie, así que se quedó en un divertido e intenso fin de semana con mi primo y el mando de 2 botones: el A y el B.

Sien embargo, fue el Monkey Island el que pegó el pelotazo. Los ordenadores eran algo más común en las casas, y el juego era cojonudo. Tanto que un año después salió el II, y unos añitos más tarde salió el que considero como el juego que más me ha divertido, entusiasmado y hecho reir de todos los tiempos: The Day of The Tentacle.

Los gráficos eran sencillamente geniales, tanto que resultan buenos incluso ahora. Tipo comic, eso sí, pero es lo que había. Y el argumento... que nadie se enfade, pero era jodidamente mejor que el Monkey 2. Viajes en el tiempo, cambiando la historia por el camino (según la constitución de EEUU, todo estadounidense tiene el derecho a poseer una aspiradora en su sótano), y puzles mentales sencillamente geniales. Además de un tentáculo que quiere dominar el mundo. Era como la secuela de Maniac Mansion (de hecho se podía jugar a éste entrando a un ordenador que había en una de las habitaciones, aunque nunca supe cómo se salía). En fin, que podría seguir desvariando, pero será mejor que lo leais en los enlaces que he puesto. De hecho, encontré esa página por casualidad, y fue la que me hizo recordar tan grandes juegos, y muchos más que tendréis que buscar entre sus páginas. Merece la pena el viaje al pasado.

P.D.: amigo de Undo13, esto es un aperitivo para que no te me quejes en la facultad de que no escribo. Este finde espero daros algo más de pienso, para que entretengáis vuestras mentes enfermas.

Saludos y galletas!

jueves, 11 de febrero de 2010

Los Fronstris de Kellog's

No he podido resistirme. Estaba viendo unos videos de los grandes Faemino y Cansado y he tenido que compartir a estos grandes genios del humor. Son de los humoristas que más me han gustado siempre, ese humor absurdo y "campechano" hace que me desencaje. no sé qué os parecerá a vosotros, pero os dejo este vídeo para que lo decidáis:



Y bueno, esto era todo. Las entradas que estoy haciendo ultimamente no tienen nada que ver con la temática que había pensado para el blog, pero bueno, supongo que de exámenes no me apetece pensar ni comentar cosas de ciencia... ¡estoy ya saturado!

domingo, 7 de febrero de 2010

Del Factor Humano y otras intimidades



Hace tiempo comencé la que creía sería una serie de entradas acerca de libros. Esa iniciativa terminó siendo un pequeño cuadrito lateral donde salen algunos de los libros que me he leído ultimamente. Decidí no escribir sobre libros, después del comentario sobre el libro de Feynman. Siempre he pensado que los libros son bastante personales. No es como una película, en la que en un momento dado, todos los presentes están en la misma parte de la historia. No. En un libro, sólo tú sabes qué está pasando en ese momento, qué les ocurre a los personajes, qué sientes... y da igual que estes en el Metro. Es una intimidad personal.

Por eso, cuando recomiendo un libro, procuro recomendarlo a una persona que pueda disfrutarlo. No suelo recomendar libros sólo porque me gustasen a mí, sino también intentando conocer a la persona que lo va a leer. Por eso también decidí que escribir una entrada sobre un libro sin saber quién iba a recibir esa recomendación me pareció un sinsentido.

Sin embargo, de vez en cuando ocurre. Llega un libro, que no resulta especialmente llamativo, que incluso no apetece leer, pero que te lo recomiendan con insistencia. Y cuando lo abres, descubres una historia fascinante. Sobre todo porque es real. Hablo de El Factor Humano de John Carlin (el de las papelerías, supongo).

He de reconocer que me lo prestaron y lo dejé a un lado, en mi cuarto, encima de las tareas (eternamente) pendientes. Pero coincidió que con gente del equipo de rugby fuimos a ver la peli (sí, en plan motivaos), Invictus. Eso me convenció. Decidí que, como siempre que hacen una película, en el mejor de los casos, es algo peor que el libro, si la peli era tan buena el libro sería mejor. Y según abrí el libro... supe que había ocurrido.

No voy a entrar en detalles, porque siempre me pareció un coñazo hacer una redacción de un libro para el cole, así que no lo voy a hacer así, de gratis, pero sí quiero comentar un par de cosas. La primera es que nunca un libro sobre política de un país que apenas conozco, y apenas me importa, me enganchase tantísimo. Sí es verdad que trata principalmente de cómo Mandela consiguió ascender a la presidencia, y transformar un sistema horroroso como el Apartheid en una democracia, pero para ello se remonta a antecedentes politico-históricos, explicaciones de decisiones políticas, crisis habidas, etc. Pero está muy bien narrado, con buen tempo, no se convierte en una pesadilla lenta y aburrida. Eso es difícil.

La segunda cosa que quería comentar, y es la que me ha "obligado" a escribir esto, es lo que he sentido leyendo el libro. Los que me conocen (el grueso de lectores de este blog) sabrán que no soy muy dado a sensiblerías, y tiendo más a la ironía o al cinismo, pero lo que me ha pasado con este libro es distinto. He tenido que parar de leer en el Metro, en determinados (aunque numerosos) momentos, porque me resultaba profundamente difícil no llorar. No de pena, sino de admiración, de emoción pura al ver que ha existido gente capaz de perdonar las atrocidades más abyectas, que ha sido capaz de darse cuenta de que la mayoría de los enfrentamientos se deben al miedo y a la incomprensión entre personas, y que ha sido capaz de sacrificar sus deseos de venganza, capaz de ahogar sus odios y rencores, con el único fin de reconciliar una nación. Gente como Mandela, que por un fin más elevado, por decirlo así, en plan poético, decidió abrazar a sus verdugos, a sus enemigos, olvidar sus pecados, y como un sacerdote generoso, concederles el perdón. No estuvo exento de momentos de tensión, en que parecía que no iba a conseguir su objetivo, porque ni sus partidarios ni sus enemigos podían creer que fuese a perdonarles. Pero es increíble. Lo consiguió.

Por eso, aunque mantengo lo que he comentado al principio, creo que sería un egoísmo atroz no decir a la gente que, por error o por ignorancia, o por aburrimiento, esté leyendo esto, deje de hacerlo y consiga este libro. Sé que me lo agradecerán.

Y para aquellos que no les guste el rugby o no les interese, pueden leerse el libro tranquilos. No va de rugby, sino de personas. Y quizá, inducidos por el sabor dulce que les dejará la lectura, se animen a descubrir en qué consiste jugar a rugby.

Saludos y galletas.