Tal y como han hecho en Un Punto Azul Pálido, voy a hacer una retrospectiva de los mejores libros que he leído en este 2010. Llevo unos años en los que básicamente he leído libros de ciencia ficción (de la buena), divulgación y de física. Quizá he dejado un poco de lado la literatura clásica, la novela. Pero creo que no he salido perdiendo, ya que, al contrario de lo que la gente tiende a pensar (cuando no leen ciencia ficción), hay un montón de libros que son muy grandes y que todo el mundo debería leer: las distopías de Asimov y la evolución de la sociedad humana en mundos con robots; la colonización de Marte y la creación de nuevas formas sociales en la trilogía Marte Rojo, Azul y Verde; lo peligroso que es el anumerismo en estos días que presenta Allen Paulos en El Hombre Anumérico...
Con esto no quiero decir que sea mejor que las novelas de ficción (sin la ciencia delante). Simplemente que no dispongo del tiempo necesario para leer todo lo que me gustaría, así que priorizo. Y en este caso, la ciencia ficción, la divulgación y los ensayos tienen clara preferencia. El caso es que, tras leer la entrada en Ese Punto Azul Pálido sobre los libros que ha leído en este año, como la mayoría encajan en los casos que he comentado, me he decidido a hacer lo mismo y comentar los mejores libros que he descubierto (o conseguido al fin) este año, así como poner por escrito algunos de los libros que me propongo leer el año que viene, a modo de propósito de año nuevo y esas cosas.
Por supuesto, la entrada no será de forma cronológica, ya que no suelo llevar mucho control sobre cuándo empiezo ni acabo los libros. Vamos a ello:
Divulgación y Ensayo:
El gran diseño, Stephen Hawking. Empezando por los famosetes. El libro está bien, muy divulgativo y con buenas ilustraciones. Sin embargo, a veces resulta difícil diferenciar entre los modelos físicos contrastados y los que son meras hipótesis. Eso quizá sea así por su público objetivo, que es gente sin muchos conocimientos sobre física, pero creo que debería haber puesto más énfasis en esto. Aún así, es interesante echarle un vistazo.
El gen egoista, Richard Dawkins. Brillante, genial y muy clarificador. Una explicación de la teoría de la evolución aplicada a la idea de gen. Muy bien planteado y, aunque tiene algunas partes algo densas, lo cierto es que merece la pena el esfuerzo de seguir la lectura. Creo que me ha dado un conocimiento sobre las ideas evolutivas que no tenía hasta ahora. Para mí ha sido revelador. Muy recomendable.
El hombre anumérico, John Allen Paulos. Llevaba tiempo detrás de comprar este libro, así que cuando lo conseguí me lo leí de un tirón. En esencia, da las razones por las que, hoy en día, no tener ninguna noción de matemáticas y no entender los números es muy peligroso. La posibilidad de ser engañado, estafado o manipulado cuando no se tienen las nociones básicas de la comprensión de números (no basta con saber las 4 operaciones básicas, hay que entenderlas un poco) se multiplica enormemente. Da muchos ejemplos, calcula las probabilidades de estos ejemplos y da algunas nociones útiles para aplicar esas ideas. También muy recomendable.
El cisne negro, Nicholas Taleb. Oí hablar muy bien de este libro a mucha gente, así que estaba deseando leerlo. Sin embargo, creo que como @DaniEPA, me sentí defraudado por el libro en seguida. Parece que pretende derrocar el imperio de la distribución normal, y argumenta que hay muchos casos extremos, sucesos improbables, que hacen que las previsiones usando medias y usando la distribución normal sean inseguras, puedan ser "destruidas" por sucesos improbables. Muy bien, eso lo sabemos. Pero ¿qué tendrá que ver? Es claro que usando estas distribuciones, ocurren sucesos improbables que pueden desbaratar las previsiones de una empresa, de un banco o de las personas. Pero como él mismo dice, son sucesos improbables, y por tanto, impredecibles. No aporta nada nuevo. La única idea que saco del libro es "Van a ocurrir cosas que no hablemos previsto". Vale. Pero no hacían falta 400 página para decirlo. La mayor parte del libro trata sobre cómo se hacen previsiones o cómo el mundo se estructura en torno a los sucesos habituales, sin prestar atención a los posibles sucesos improbables, que además no son predecibles. Pero se queda ahí. algo así como un agorero que no da soluciones a problemas que ya sabemos que existen.
In search of the ultimate building blocks, Gerard 't Hooft. Un repaso de la investigación en física de partículas, desde que se descubrieron las partículas más sencillas hasta los modelos de gran unificación. Creo que no existe versión en castellano, así que a repasar el lenguaje de Shakespeare. Sin embargo, el libro bien lo merece. No es un texto avanzado, pero tampoco da concesiones. Es muy interesante, pero como hay muchas partículas elementales y las teorías son complejas, hay que estar concentrado. Es de los mejores que he leído este año, aunque tendré que volver a leerlo porque hay mucha tela que cortar en él. Muy recomendable.
Los objetos fractales, Benoît Mandelbrot. La obra que publicó después de desarrollar la teoría de fractales. A pesar de que pretende tener un tono divulgativo, es bastante técnico. Usa muchos conceptos matemáticos sobre topología que da por sabidos, y eso hace que no sea sencillo seguir sus explicaciones. La conclusión que saqué es que sigo sin saber qué es un fractal, matemáticamente hablando. No me ha convencido mucho, esperaba más. Igual es que me faltaban conocimientos, que es probable.
Ciencia Ficción:
METRO 2012, Dimitry Glukhovsky. En un futuro, tras un holocausto nuclear, la población se ha refugiado en el Metro, siendo cada estación una ciudad-estado, y formando alianzas con otras estaciones de la misma línea, guerras contra estaciones de líneas diferentes... Los pocos recursos disponibles se obtienen de incursiones al exterior, peligrosas y poco fructíferas. De repente, comienzan a aparecer seres oscuros de la superficie que provocan un terror indescriptible a su paso. El protagonista se lanzará a una aventura para pedir auxilio a más estaciones e intentar frenar esa amenaza. Al final nada saldrá como espera.
Es una historia muy bien hilada, en la que se imagina cómo sería una sociedad sometida a esas circunstancias. Además, la aventura del protagonista nos mantiene en vilo constantemente. Muy buen libro y muy buena ciencia ficción.
Asimov. Así, sin títulos concretos, porque he leído varios: Trilogía de la Fundación, Los límites de la Fundación, Bóvedas de Acero, Los robots del amanecer, El sol desnudo, Los propios dioses... Creo que no he leído más de Asimov este año, pero no está nada mal. La mayoría de los libros que tratan de robots, mantienen cierta línea temporal (con diferencias de milenios entre sus historias) y es increíble cómo recrea el futuro de la raza humana en su expansión por el Universo haciendo, además, que evolucione esa sociedad debido al paso de los años. Qué puedo decir, aparte de que es el mejor escritor de ciencia ficción que existe, desde mi humilde opinión. Simplemente recomiendo que elijáis un libro, uno cualquiera, y lo leáis. Estoy seguro de que iréis a por más.
Marte Verde, Kim Stanley Robinson. La segunda parte de la trilogía. Ya leí el primero, Marte Rojo, y lo recomiendo muchísimo. He de decir que tras acabar el libro, me leí un par más sobre Marte y sobre lo que conocemos del planeta. Así llegó a gustarme el libro. Este es diferente, ya que no se centra en la geología ni en la tecnología necesaria para sobrevivir en ese entorno, sino que se centra en cómo la sociedad marciana se intenta construir con principios diferentes a la Tierra (es otro planeta, es lógico). Además se suma el hecho de que la Tierra no quiere perder los beneficios de Marte, pero los marcianos no quieren ser lastrados por un planeta superpoblado y violento. Una historia de la independencia planetaria. También es muy bueno y recomendable. A ver qué tal es el tercero.
Novela:
El sueño del celta, Vargas Llosa. No había leído nada de este escritor, pero me regalaron este libro en las Navidades pasadas. Sí recuerdo que es el primer libro que empecé este año, y probablemente el primero en ser acabado. Es una historia basada en la vida de Roger Casement, un irlandés que pasó de ser fiel al Imperio británico a ser un fiel defensor de la autodeterminación del pueblo irlandés. Denunció los horrores del colonialismo gracias a haber estado en esas tierras (el Congo belga y Suramérica). Poco a poco se va descubriendo cómo fue cambiando de posición hasta que llegó a liderar grupos independentistas. Es una gran novela, muy bien escrita y que merece ser leída en honor a este gran hombre. Creo que leeré más cosas de Vargas Llosa a partir de ahora.
El caballero del jubón amarillo, Pérez-Reverte. La quinta entrega de las aventuras del Capitán Alatriste en la España del imperio. Recreación genial de la vida de aquella época, de sus costumbres y de la forma de ser de los españoles entonces. Sus idiosincrásias y sus contradicciones, la mezcla del honor con la crueldad... Una genialidad muy entretenida. Además, también hay tiempo para introducir un poquito de historia de España en las páginas del libro, sin que se haga aburrido sino todo lo contrario. Aunque con este autor pasa que, o te encanta o no lo soportas. A mí me encanta.
Futuros propósitos para 2012:
Electrodinámica cuántica, Richard Feynman. A ver qué tal explica este follón el genio del siglo XX. Cuento con la ventaja de haber estudiado esto en la carrera, pero seguro estoy de que aprenderé mucho.
Road to reality, Roger Penrose. Estoy leyéndolo ya, pero es un buen tocho. ¿De qué va? Bueno, pues explica prácticamente todo lo que se sabe en física, con las consecuentes matemáticas. Es decir, hay muchos capítulos que tratan cosas que ni he visto en la carrera. Penrose, como siempre, sin concesiones. "La física requiere esfuerzo, y lo vas a saber" parece estar diciendo. Aún así, interesantísimo... si tienes una buena base de física para ayudarte. Si no, hay muchas más opciones más asequibles. Este es duro.
La teoría del todo, Stephen Hawking. Son varias conferencias que dió que tratan desde el Big Bang a los agujeros negros.
Marte Azul, Kim Stanley Robinson. Para acabar la trilogía.
Thermodynamics, Enrico Fermi. Un librito bastante fino, pero que da las bases de la termodinámica bien explicada, la madre de las ciencias. No es muy denso, pero hay fórmulas. De momento, tiene buena pinta.
The physical principles of the quantum theory, Heisenberg. Siempre me dijeron en el cole que hay que leer a los clásicos. Bueno, esto es lo que pretendo hacer. Aunque, igual que el anterior, requiere de cierto esfuerzo.
Pues lo dicho, hasta el año que viene.
Un mundo visto desde la perspectiva de un alter ego irresponsable, ingénuo y despistado. Sólo déjate enredar por una mente desnuda en un mundo desconcertante.
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sábado, 31 de diciembre de 2011
viernes, 7 de octubre de 2011
Servicio al cliente, Amazon y el futuro digital
Hace tiempo que disfruto del lector de libros electrónicos de Amazon.com, el Kindle. Y quería hacer una entrada comentando qué me parecía, así que decidí leer varios libros y comprobar cómo era la experiencia. Entre medias de esto, el aparato se rompió. Así que voy a aprovechar para hablar, no solo del aparato, sino del servicio al cliente de Amazon y de los servicios al cliente en España (Amazon tiene tienda en USA y en UK, con servicios al cliente idénticos, aparentemente). Empecemos por el principio.
KINDLE DE AMAZON
Reconozco que tenía algunos reparos cuando me hablaban de los lectores electrónicos. Siempre me ha encantado el papel, tener el libro entre las manos y todo eso. Además, no sabía mucho acerca de eso de la "tinta electrónica" que habían inventado. Pero al cabo de un tiempo, un amigo me enseñó el suyo, y vi que era perfecto en cuanto a la calidad de imagen y a diseño. Así que, sopesando la inversión, resultó que merecía la pena pagar 140€ y tener la posibilidad de leer libros, aunque no tuviese dinero para comprarlos. Porque sí, uno de los principales motivos que me llevaron a pensar en comprarme un lector, era poder leer libros nuevos sin tener que gastar dinero, o gastando muy poco. A quien me llame pirata, le recomendaré un libro de David Bravo, Copia este libro, que me he leído entero en el Kindle. Continuando con el tema del precio, decir que Amazon ha sacado hace unos días, el nuevo modelo de Kindle por... 109 dólares! Por lo que el precio ya no es una excusa.
El caso es que, tras comparar precios, resultaba que el Kindle era el más ligero y el más barato. Con la ventaja de que me lo mandaban a casa, sin esfuerzo por mi parte. Aquí debo decir que los competidores del Kindle lo han hecho muy mal: sus aparatos tienen, en ocasiones, más prestaciones, como pantallas táctiles, giro automático de la pantalla y cosas así. Pero comenten el error de no centrarse en el quid de la cuestión: el aparato debe ser cómodo para leer, nada más. Si pesa, no se coge bien, es incómodo... da igual cuantas cosas más tenga, que ha perdido la batalla. Y tras ver los modelos que había en las tiendas (excepciones habrá, que no vi todos los modelos ni todas las marcas), puedo decir que han perdido.
En cuanto a la comodidad de uso, hay que decir que es fantástico. La pantalla se lee perfectamente, pudiendo aumentar o disminuir el tamaño de letra, el interlineado, las palabras por línea y el tipo de letra (regular, condensada y sans serif). Al pesar poco, no resulta cansado tenerlo entre las manos, pudiendo leer horas igual que si fuese un libro (y mejor, en casos de libros gordos). Por otro lado, tiene un diccionario en inglés (que a mí me viene muy bien, porque leo bastante en este idioma), la opción de introducir comentarios simplemente comenzando a escribir y la de subrayar algún pasaje o frase del texto de forma muy sencilla. De hecho, para los comentarios o las notas, resulta más cómodo que un libro, ya que evita tener que ir con un lápiz todo el rato. También tiene conexión wifi, y hay un modelo con conexión 3G, lo que permite entrar en algunas páginas como el correo, Wikipedia y cosas así. Lo cierto es que no he comprobado qué tal carga páginas más elaboradas, pero creo que lo necesario en este aparato es consultar algo, o mirar el correo. No es un aparato para navegar mucho rato por internet, ya que no está diseñado para eso.
Tras leer ya unos cuantos libros, concluyo que me encanta el aparatejo. Es muy cómodo de usar y funciona a la perfección. ¿Algún problema? Bueno, hay que tener cuidado, porque a mi se me rompió. Hace unas semanas aparecieron unas líneas en blanco en la pantalla. Aparentemente, lo que ha ocurrido es que algo se rompió en esas líneas, que era lo que permitía que pasara la corriente para cambiar los píxeles de la misma. Por tanto, se quedaba en blanco. Aún se podía leer bastante bien, porque eran pocas líneas, pero no dejaba de ser incómodo. Ahora entra en juego el servicio de atención al cliente.
SERVICIO AL CLIENTE MÁS ALLÁ DEL MAR
KINDLE DE AMAZON
Reconozco que tenía algunos reparos cuando me hablaban de los lectores electrónicos. Siempre me ha encantado el papel, tener el libro entre las manos y todo eso. Además, no sabía mucho acerca de eso de la "tinta electrónica" que habían inventado. Pero al cabo de un tiempo, un amigo me enseñó el suyo, y vi que era perfecto en cuanto a la calidad de imagen y a diseño. Así que, sopesando la inversión, resultó que merecía la pena pagar 140€ y tener la posibilidad de leer libros, aunque no tuviese dinero para comprarlos. Porque sí, uno de los principales motivos que me llevaron a pensar en comprarme un lector, era poder leer libros nuevos sin tener que gastar dinero, o gastando muy poco. A quien me llame pirata, le recomendaré un libro de David Bravo, Copia este libro, que me he leído entero en el Kindle. Continuando con el tema del precio, decir que Amazon ha sacado hace unos días, el nuevo modelo de Kindle por... 109 dólares! Por lo que el precio ya no es una excusa.
El caso es que, tras comparar precios, resultaba que el Kindle era el más ligero y el más barato. Con la ventaja de que me lo mandaban a casa, sin esfuerzo por mi parte. Aquí debo decir que los competidores del Kindle lo han hecho muy mal: sus aparatos tienen, en ocasiones, más prestaciones, como pantallas táctiles, giro automático de la pantalla y cosas así. Pero comenten el error de no centrarse en el quid de la cuestión: el aparato debe ser cómodo para leer, nada más. Si pesa, no se coge bien, es incómodo... da igual cuantas cosas más tenga, que ha perdido la batalla. Y tras ver los modelos que había en las tiendas (excepciones habrá, que no vi todos los modelos ni todas las marcas), puedo decir que han perdido.
En cuanto a la comodidad de uso, hay que decir que es fantástico. La pantalla se lee perfectamente, pudiendo aumentar o disminuir el tamaño de letra, el interlineado, las palabras por línea y el tipo de letra (regular, condensada y sans serif). Al pesar poco, no resulta cansado tenerlo entre las manos, pudiendo leer horas igual que si fuese un libro (y mejor, en casos de libros gordos). Por otro lado, tiene un diccionario en inglés (que a mí me viene muy bien, porque leo bastante en este idioma), la opción de introducir comentarios simplemente comenzando a escribir y la de subrayar algún pasaje o frase del texto de forma muy sencilla. De hecho, para los comentarios o las notas, resulta más cómodo que un libro, ya que evita tener que ir con un lápiz todo el rato. También tiene conexión wifi, y hay un modelo con conexión 3G, lo que permite entrar en algunas páginas como el correo, Wikipedia y cosas así. Lo cierto es que no he comprobado qué tal carga páginas más elaboradas, pero creo que lo necesario en este aparato es consultar algo, o mirar el correo. No es un aparato para navegar mucho rato por internet, ya que no está diseñado para eso.
Tras leer ya unos cuantos libros, concluyo que me encanta el aparatejo. Es muy cómodo de usar y funciona a la perfección. ¿Algún problema? Bueno, hay que tener cuidado, porque a mi se me rompió. Hace unas semanas aparecieron unas líneas en blanco en la pantalla. Aparentemente, lo que ha ocurrido es que algo se rompió en esas líneas, que era lo que permitía que pasara la corriente para cambiar los píxeles de la misma. Por tanto, se quedaba en blanco. Aún se podía leer bastante bien, porque eran pocas líneas, pero no dejaba de ser incómodo. Ahora entra en juego el servicio de atención al cliente.
SERVICIO AL CLIENTE MÁS ALLÁ DEL MAR
Según descubrí que estaba roto, mandé un mail a Amazon para ver qué tenía que hacer. Lo cierto es que nunca había tenido ningún problema con cosas compradas aquí, pero es que eran libros, por lo que pocos problemas pueden surgir en su "funcionamiento". Contestaron muy rápido, todo hay que decirlo. El procedimiento era llamar. Llamar a USA, hablar con alguien en inglés y solucionar el problema. Como mi nivel de inglés es aceptable, sabía que podría hablar y solucionar el problema, aunque algo de miedito si me dio, como antes de salir a una actuación en el colegio. Llamé y... el teléfono no existía. Esto sí que no lo esperaba. Les escribí, comentando que igual faltaba algún prefijo, así que me lo diesen. Era lo que necesitaba. Pues bien, el mail de respuesta fue... exactamente el mismo (salvo detalles) que el primero, y firmado por otro tipo. ¡Pero me decía exactamente lo mismo! Lo intenté una tercera vez. Y el mail que recibí era, sí, el mismo. Sin embargo, en el número aparecían dos ceros al principio ¡el prefijo que faltaba!
Con más miedo que vergüenza, contacté con ese número, hablé con un tipo con acento yank-hindú y me dijo lo que haríamos: me cobrarían otro Kindle nuevo y me lo mandarían inmediatamente; yo les enviaría el roto antes de 30 días, pagando los costes, o me cargarían el precio de un Kindle de forma permanente; y ellos mientras, me reembolsarían de nuevo el dinero del nuevo Kindle (que no debía pagar) y del envío del aparato roto.Tardé dos días en mandar el viejo (estaba acabando un libro), mientras ellos me informaron vía email que el nuevo estaba ya en camino. Supuestamente llegaría entre el 19 y el 21, pero resulta que le mismo día que mandé el roto, viernes 16, me llegó por la tarde el Kindle nuevo, en perfectas condiciones. Esa misma tarde también, me devolvieron todo el dinero que había pagado por el proceso. Además, por magias del cambio de moneda, he ganado un euro neto en toda la operación. ¡Soy un broker increíble!
En este punto es en el que hago la reflexión: ¿qué hubiese pasado si la empresa hubiese sido española? No estoy seguro de que me hubiesen pagado el envío del producto defectuoso (me ha pasado de tener que ponerlo de mi bolsillo, aunque esté en garantía), y desde luego, estoy casi seguro que en el mejor de los casos, me hubiese llegado en el periodo que me dijeron, nunca antes. Obviamente, hay que tener en cuenta la solvencia que tiene Amazon, que le permite asumir esos costes extras, en el caso de unidades estropeadas. Sin embargo, la experiencia me dice que, las compañías telefónicas serían las más parecidas en esto a Amazon (en el tema de la solvencia económica). Pero también sabemos que cuando se trata de enviar el módem, arreglar la línea o la conexión, y en general de cualquier problema, son unos ineptos y los tiempos de espera hasta que todo está arreglado, son desesperantes. Además, no sería la primera vez que son incapaces de dar una solución al cliente, de forma que se acaba en reclamaciones y problemas.
Lo que me ha transmitido el servicio de atención todo el rato es que me iban a cambiar el aparato, sin importar si el fallo era del propio aparato o era yo el que lo había golpeado. No han preguntado nada de esto, de forma que no hay que luchar contra ellos para conseguir otro aparato que funcione. Por experiencia sé que esto no es siempre así en empresas de aquí. Así que otra cosa que tendrían que aprender las empresas patrias.
Otra experiencia ha sido con Newsweek, una revista a la que estoy suscrito desde hace tiempo. Resulta que, si me iba de vacaciones, podía pausar el envío de revistas hasta la fecha que indicase o hasta nueva orden. También podía pedir que me enviasen la revista a otra dirección durante el periodo que indicase o hasta nueva orden. Y todo esto mediante un click en su web. Sencillo, eficaz. Y cuando no funcionaba la página, con un mail a atención al cliente era suficiente. Ellos se encargaban de gestionarlo. No recuerdo nada parecido con ninguna empresa española.
AMAZON ESPAÑA Y EL FUTURO DEL LIBRO DIGITAL
Hace poco también, Amazon lanzaba su plataforma .es de forma que los costes de envío y los "problemas" de tener que hablar con el servicio técnico por teléfono, se han reducido. Lo primero que se escuchó fue que las editoriales españolas, grandes dinosaurios con respecto a la revolución digital (ver el caso de Libranda), se opusieron a ningún acuerdo. De forma que la plataforma Amazon.es sólo servía libros libres de derechos de autor. Pero hace poco han alcanzado un acuerdo y Amazon empezará a servir ediciones de libros de editoriales españolas para su formato digital. Lo que significa que, probablemente, Libranda desaparezca, ya que una castaña de ese tamaño no tiene sentido ni posibilidades frente a este gigante experimentado.
Ya se sabe que la industria musical lleva batallando años contra Internet y su facilidad para proporcionar música gratis (notar que he dicho industria, que no la música), en vez de dedicar recursos en adaptarse y ofrecer una alternativa razonable y práctica para obtener música (algo que Libranda precisamente no conseguía). También se sabe que, de momento, es una batalla perdida (y creo que lo será). El mundo editorial estaba siguiendo los mismos pasos, pero ha tenido suerte. Con esta situación, Amazon en España y con acuerdo de distribución, puede que eviten la hecatombe y puedan adaptarse. Así lo espero, de hecho.
El caso es que la tecnología se va a quedar, no se va a involucionar porque un sector no sepa adaptarse a los nuevos tiempos. Ahora, lo que tienen que conseguir es llevar la atención al cliente al nivel que tienen en USA (no sólo conozco Amazon, sino también Newsweek, The Economist...) y en UK. Algo que no sé si harán, porque en este país está muy metido en nuestras cabezas que los servicios al cliente son malos, deficientes y que no suelen resolver bien los problemas, salvo que se denuncie en Consumo.
En definitiva, recomiendo el lector de Amazon por su precio (sobre todo ahora), por su facilidad de uso y por el servicio al cliente. A quién le guste leer libros, descubrirá que también tiene su encanto este aparato. No es como acariciar las hojas de un libro ni oler el papel. Pero pesa menos y puedes llevar muchos libros contigo en cualquier momento.
Otra experiencia ha sido con Newsweek, una revista a la que estoy suscrito desde hace tiempo. Resulta que, si me iba de vacaciones, podía pausar el envío de revistas hasta la fecha que indicase o hasta nueva orden. También podía pedir que me enviasen la revista a otra dirección durante el periodo que indicase o hasta nueva orden. Y todo esto mediante un click en su web. Sencillo, eficaz. Y cuando no funcionaba la página, con un mail a atención al cliente era suficiente. Ellos se encargaban de gestionarlo. No recuerdo nada parecido con ninguna empresa española.
AMAZON ESPAÑA Y EL FUTURO DEL LIBRO DIGITAL
Hace poco también, Amazon lanzaba su plataforma .es de forma que los costes de envío y los "problemas" de tener que hablar con el servicio técnico por teléfono, se han reducido. Lo primero que se escuchó fue que las editoriales españolas, grandes dinosaurios con respecto a la revolución digital (ver el caso de Libranda), se opusieron a ningún acuerdo. De forma que la plataforma Amazon.es sólo servía libros libres de derechos de autor. Pero hace poco han alcanzado un acuerdo y Amazon empezará a servir ediciones de libros de editoriales españolas para su formato digital. Lo que significa que, probablemente, Libranda desaparezca, ya que una castaña de ese tamaño no tiene sentido ni posibilidades frente a este gigante experimentado.
Ya se sabe que la industria musical lleva batallando años contra Internet y su facilidad para proporcionar música gratis (notar que he dicho industria, que no la música), en vez de dedicar recursos en adaptarse y ofrecer una alternativa razonable y práctica para obtener música (algo que Libranda precisamente no conseguía). También se sabe que, de momento, es una batalla perdida (y creo que lo será). El mundo editorial estaba siguiendo los mismos pasos, pero ha tenido suerte. Con esta situación, Amazon en España y con acuerdo de distribución, puede que eviten la hecatombe y puedan adaptarse. Así lo espero, de hecho.
El caso es que la tecnología se va a quedar, no se va a involucionar porque un sector no sepa adaptarse a los nuevos tiempos. Ahora, lo que tienen que conseguir es llevar la atención al cliente al nivel que tienen en USA (no sólo conozco Amazon, sino también Newsweek, The Economist...) y en UK. Algo que no sé si harán, porque en este país está muy metido en nuestras cabezas que los servicios al cliente son malos, deficientes y que no suelen resolver bien los problemas, salvo que se denuncie en Consumo.
En definitiva, recomiendo el lector de Amazon por su precio (sobre todo ahora), por su facilidad de uso y por el servicio al cliente. A quién le guste leer libros, descubrirá que también tiene su encanto este aparato. No es como acariciar las hojas de un libro ni oler el papel. Pero pesa menos y puedes llevar muchos libros contigo en cualquier momento.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Ciencia ficción y niños grandes
Existe la común idea de que aquellos que leen ciencia ficción son un poco inmaduros, "peterpanes" del siglo XXI que no son capaces de entender o apreciar la Literatura con mayúsculas: Albert Camus, Oscar Wilde, Faulkner... Quienes piensan esto son intelectuales... y catetos pretenciosos y gafa-pastas, eso es lo que son.
Porque quién sea capaz de apreciar buena literatura, también será capaz de apreciar las obras de Isaac Asimov, de Douglas Adams o de Gregory Bendford. Porque para ser una buena novela, buena literatura, no tiene que ser una historia intimista, con gran carga moral o tratar de los sentimientos a través de las tragedias personales. Puede ser una gran historia, y hablar de la sociedad, del hombre, de las personas, aunque esté ambientada en el año 10.502.
Quizá ese es el problema: la percepción de la sociedad acerca de la ciencia es que es fría, sin sentimientos, mecánica y vulgar. Pero quién piensa eso, seguramente se defina como "de letras", y pensará que la ciencia para los científicos, que a él/ella ni le va ni le viene (todo esto se lo estará contando a su amigo a través de un iPhone 4, mientras va en un tren de alta velocidad y se toma una pastillita para el dolor de estómago... la ciencia no le incumbe, claro).
Sin embargo, la ciencia ficción sorprendería a muchos de sus detractores o de aquellos que piensan que es cosa de niños. Claro que para apreciarla, quizá haya que tener alguna idea de ciencia, saber algo del método científico y tener la mente un poco formada para pensar de forma lógica (que no significa no sentimental, ni mucho menos). No lo sé.
Pero a los que dicen que la Sci-Fi es de niños, me gustaría que leyesen algún relato de Yo, Robot de Asimov (no, la película no le hace honor al libro): robots programados bajo las Tres Leyes que tienen que obedecer porque está en su naturaleza, y que se comportan de forma extraña y peligrosa... y resulta que no están estropeados: siguen las Tres Leyes, pero de una forma que no se podría haber previsto. El inteligente razonamiento que hay detrás de esas historias es algo genial.
A aquellos que dicen que no les gusta la Sci-Fi porque no habla de la sociedad, porque son futuros inventados: no han leído buena ciencia ficción, porque las complejas sociedades espaciales de Asimov en sus Preludios a la Fundación, la separación de la humanidad en una especie de cientos de años de vida, y otra de humanos corrientes, y las implicaciones en su comportamiento que esta diferencia tiene, son asombrosas, y estoy seguro, ayudan a entender ciertos comportamientos actuales. Son ejercicios académicos, crear una sociedad futura, con diferentes condiciones. Pero surgen ideas que pueden ayudar a comprender a la sociedad hoy en día, al menos, a proponer opciones.
O también, para cerrar este pequeño pataleo literario, Planilandia, de Edwin A. Abbot, que allá por el siglo XIX sorprendió a propios y extraños, presentando un mundo de seres bidimensionales organizados en castas en función del número de sus lados regulares. Con esta idea, desarrolla un análisis sorprendente de un sistema social de este tipo (y lo hace con figuras geométricas) además de dar nociones básicas de geometría, sin que el lector se de cuenta. Y lo fuerte viene cuando una esfera del mundo tridimensional, se lleva a un humilde personaje bidimensional, que se convertirá en un mártir y en un profeta de la religión de la Tercera Dimensión.
A este propósito, os recomiendo ver este vídeo de Carl Sagan hablando sobre las dimensiones del Universo, en el que utiliza el ejemplo de Abbot para explicar nociones bastante avanzadas. Pero como es Sagan, todo se entiende perfectamente.
P.D.: buscando imágenes con las que amenizar esto, me he encontrado con esto. Más libros, que siendo algunos de divulgación, incluyen ciencia ficción.
Porque quién sea capaz de apreciar buena literatura, también será capaz de apreciar las obras de Isaac Asimov, de Douglas Adams o de Gregory Bendford. Porque para ser una buena novela, buena literatura, no tiene que ser una historia intimista, con gran carga moral o tratar de los sentimientos a través de las tragedias personales. Puede ser una gran historia, y hablar de la sociedad, del hombre, de las personas, aunque esté ambientada en el año 10.502.
Quizá ese es el problema: la percepción de la sociedad acerca de la ciencia es que es fría, sin sentimientos, mecánica y vulgar. Pero quién piensa eso, seguramente se defina como "de letras", y pensará que la ciencia para los científicos, que a él/ella ni le va ni le viene (todo esto se lo estará contando a su amigo a través de un iPhone 4, mientras va en un tren de alta velocidad y se toma una pastillita para el dolor de estómago... la ciencia no le incumbe, claro).
Sin embargo, la ciencia ficción sorprendería a muchos de sus detractores o de aquellos que piensan que es cosa de niños. Claro que para apreciarla, quizá haya que tener alguna idea de ciencia, saber algo del método científico y tener la mente un poco formada para pensar de forma lógica (que no significa no sentimental, ni mucho menos). No lo sé.
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| El rey de la Sci-Fi en su trono |
A aquellos que dicen que no les gusta la Sci-Fi porque no habla de la sociedad, porque son futuros inventados: no han leído buena ciencia ficción, porque las complejas sociedades espaciales de Asimov en sus Preludios a la Fundación, la separación de la humanidad en una especie de cientos de años de vida, y otra de humanos corrientes, y las implicaciones en su comportamiento que esta diferencia tiene, son asombrosas, y estoy seguro, ayudan a entender ciertos comportamientos actuales. Son ejercicios académicos, crear una sociedad futura, con diferentes condiciones. Pero surgen ideas que pueden ayudar a comprender a la sociedad hoy en día, al menos, a proponer opciones.
O también, para cerrar este pequeño pataleo literario, Planilandia, de Edwin A. Abbot, que allá por el siglo XIX sorprendió a propios y extraños, presentando un mundo de seres bidimensionales organizados en castas en función del número de sus lados regulares. Con esta idea, desarrolla un análisis sorprendente de un sistema social de este tipo (y lo hace con figuras geométricas) además de dar nociones básicas de geometría, sin que el lector se de cuenta. Y lo fuerte viene cuando una esfera del mundo tridimensional, se lleva a un humilde personaje bidimensional, que se convertirá en un mártir y en un profeta de la religión de la Tercera Dimensión.
A este propósito, os recomiendo ver este vídeo de Carl Sagan hablando sobre las dimensiones del Universo, en el que utiliza el ejemplo de Abbot para explicar nociones bastante avanzadas. Pero como es Sagan, todo se entiende perfectamente.
P.D.: buscando imágenes con las que amenizar esto, me he encontrado con esto. Más libros, que siendo algunos de divulgación, incluyen ciencia ficción.
viernes, 20 de agosto de 2010
Creatividad, Inspiración
Leí ayer un artículo de NEWSWEEK que realmente me inspiró, o me motivó, no sé. Habla sobre la creatividad de América (entendida como EEUU, pero ellos son así). Trata sobre el declive de la creatividad en los estudiantes estadounidenses, motivada por muchas causas, pero entre otras, la obsesión por completar el currículum escolar en cada curso. En vez de preocuparse por desarrollar habilidades en sus alumnos, los profesores están siendo empujados a cubrir todo el temario de cada asignatura, sin tiempo para nada más. Así que los alumnos se convierten en meras enciclopedias (y ni eso). La cuestión es que los mismos profesores se preocupan, y las autoridades escolares facilitan en cierta medida la solución, realizando estudios o usando tests de creatividad (el test de Torrance es el que mejor parece indicar la capacidad creativa de cada uno). En el fondo están muy convencidos de que han llegado a donde están, gracias a su creatividad a la hora de solucionar problemas (tecnológicos, económicos, los que sean), y eso lo valoran bastante.
Pues resulta que han realizado muchos estudios sobre la creatividad, cómo se desarrolla, y cómo se puede mejorar esta capacidad. El artículo es bastante interesante, pero lo que de verdad me hizo escribir esto, es apenas un párrafo, cuando explica como el cerebro busca una solución a un problema. Primero usa el hemisferio derecho para encontrar toda la información posible relacionada, aunque sea mínimamente, con el asunto en cuestión. Luego se pasa la información al hemisferio izquierdo, que busca patrones ocultos, significados alternativos y realiza abstracción de alto nivel sobre esa información. Entonces, el cerebro cambia radicalmente su forma de actuar, y pasa de relaciones vagas e imprecisas entre los datos que contiene, a un pensamiento concentrado y preciso, engranando las diferentes piezas de información, buscando la forma de encajar y solucionar el problema con esas piezas. Es esa facilidad para cambiar de un tipo de proceso al otro lo que convierte a alguien en una persona creativa, porque resulta que si tardas en realizar ese cambio de proceso, pierdes algunas de las relaciones vagas y difusas que has establecido, y por tanto, puede que pierdas buenas ideas. Y ahora viene lo que me encantó, las frases que hicieron que esté escribiendo esto:
In a flash, the brain pulls togethers these disparate shreds of thought (...)into a new single idea that enters consciousness. This is the " aha!" moment of insight, often followed by a spark of pleasure (...)
Es decir, en un segundo el cerebro junta toda la información, la encaja y forma una idea, la idea, que en ese momento empieza a ser consciente para nosotros. El momento, como dice el artículo, del ¡Ajá!, que suele dejar paso a la chispa de placer que uno siente cuando sabe que ha tenido una gran idea (aunque sea para arreglar el enchufe). Y muchas veces me ha pasado esto, según lo leía, me reconocía en esos momentos difusos, en los que barajas posibilidades, ideas, un pensamiento poco claro, borroso, que te pasa por la cabeza de todo, pero nada de forma clara. Hasta que ¡pas! te das de frente con la idea.
Lo que me ha encantado, además de que en inglés queda estupendo, las cosas como son, es la forma en que describe ese proceso. Algo que nunca me habría sido posible explicar o describir.
Otro día seguro que comentaré lo que me ha hecho pensar el artículo sobre los americanos, quizá el leer una revista de ellos, me ha hecho pensar que algunas de mis ideas preconcebidas no son todo lo correctas que me parecían. Pero eso otro día...
Pues resulta que han realizado muchos estudios sobre la creatividad, cómo se desarrolla, y cómo se puede mejorar esta capacidad. El artículo es bastante interesante, pero lo que de verdad me hizo escribir esto, es apenas un párrafo, cuando explica como el cerebro busca una solución a un problema. Primero usa el hemisferio derecho para encontrar toda la información posible relacionada, aunque sea mínimamente, con el asunto en cuestión. Luego se pasa la información al hemisferio izquierdo, que busca patrones ocultos, significados alternativos y realiza abstracción de alto nivel sobre esa información. Entonces, el cerebro cambia radicalmente su forma de actuar, y pasa de relaciones vagas e imprecisas entre los datos que contiene, a un pensamiento concentrado y preciso, engranando las diferentes piezas de información, buscando la forma de encajar y solucionar el problema con esas piezas. Es esa facilidad para cambiar de un tipo de proceso al otro lo que convierte a alguien en una persona creativa, porque resulta que si tardas en realizar ese cambio de proceso, pierdes algunas de las relaciones vagas y difusas que has establecido, y por tanto, puede que pierdas buenas ideas. Y ahora viene lo que me encantó, las frases que hicieron que esté escribiendo esto:
In a flash, the brain pulls togethers these disparate shreds of thought (...)into a new single idea that enters consciousness. This is the " aha!" moment of insight, often followed by a spark of pleasure (...)
Es decir, en un segundo el cerebro junta toda la información, la encaja y forma una idea, la idea, que en ese momento empieza a ser consciente para nosotros. El momento, como dice el artículo, del ¡Ajá!, que suele dejar paso a la chispa de placer que uno siente cuando sabe que ha tenido una gran idea (aunque sea para arreglar el enchufe). Y muchas veces me ha pasado esto, según lo leía, me reconocía en esos momentos difusos, en los que barajas posibilidades, ideas, un pensamiento poco claro, borroso, que te pasa por la cabeza de todo, pero nada de forma clara. Hasta que ¡pas! te das de frente con la idea.
Lo que me ha encantado, además de que en inglés queda estupendo, las cosas como son, es la forma en que describe ese proceso. Algo que nunca me habría sido posible explicar o describir.
Otro día seguro que comentaré lo que me ha hecho pensar el artículo sobre los americanos, quizá el leer una revista de ellos, me ha hecho pensar que algunas de mis ideas preconcebidas no son todo lo correctas que me parecían. Pero eso otro día...
domingo, 7 de febrero de 2010
Del Factor Humano y otras intimidades
Hace tiempo comencé la que creía sería una serie de entradas acerca de libros. Esa iniciativa terminó siendo un pequeño cuadrito lateral donde salen algunos de los libros que me he leído ultimamente. Decidí no escribir sobre libros, después del comentario sobre el libro de Feynman. Siempre he pensado que los libros son bastante personales. No es como una película, en la que en un momento dado, todos los presentes están en la misma parte de la historia. No. En un libro, sólo tú sabes qué está pasando en ese momento, qué les ocurre a los personajes, qué sientes... y da igual que estes en el Metro. Es una intimidad personal.
Por eso, cuando recomiendo un libro, procuro recomendarlo a una persona que pueda disfrutarlo. No suelo recomendar libros sólo porque me gustasen a mí, sino también intentando conocer a la persona que lo va a leer. Por eso también decidí que escribir una entrada sobre un libro sin saber quién iba a recibir esa recomendación me pareció un sinsentido.
Sin embargo, de vez en cuando ocurre. Llega un libro, que no resulta especialmente llamativo, que incluso no apetece leer, pero que te lo recomiendan con insistencia. Y cuando lo abres, descubres una historia fascinante. Sobre todo porque es real. Hablo de El Factor Humano de John Carlin (el de las papelerías, supongo).
He de reconocer que me lo prestaron y lo dejé a un lado, en mi cuarto, encima de las tareas (eternamente) pendientes. Pero coincidió que con gente del equipo de rugby fuimos a ver la peli (sí, en plan motivaos), Invictus. Eso me convenció. Decidí que, como siempre que hacen una película, en el mejor de los casos, es algo peor que el libro, si la peli era tan buena el libro sería mejor. Y según abrí el libro... supe que había ocurrido.
No voy a entrar en detalles, porque siempre me pareció un coñazo hacer una redacción de un libro para el cole, así que no lo voy a hacer así, de gratis, pero sí quiero comentar un par de cosas. La primera es que nunca un libro sobre política de un país que apenas conozco, y apenas me importa, me enganchase tantísimo. Sí es verdad que trata principalmente de cómo Mandela consiguió ascender a la presidencia, y transformar un sistema horroroso como el Apartheid en una democracia, pero para ello se remonta a antecedentes politico-históricos, explicaciones de decisiones políticas, crisis habidas, etc. Pero está muy bien narrado, con buen tempo, no se convierte en una pesadilla lenta y aburrida. Eso es difícil.
La segunda cosa que quería comentar, y es la que me ha "obligado" a escribir esto, es lo que he sentido leyendo el libro. Los que me conocen (el grueso de lectores de este blog) sabrán que no soy muy dado a sensiblerías, y tiendo más a la ironía o al cinismo, pero lo que me ha pasado con este libro es distinto. He tenido que parar de leer en el Metro, en determinados (aunque numerosos) momentos, porque me resultaba profundamente difícil no llorar. No de pena, sino de admiración, de emoción pura al ver que ha existido gente capaz de perdonar las atrocidades más abyectas, que ha sido capaz de darse cuenta de que la mayoría de los enfrentamientos se deben al miedo y a la incomprensión entre personas, y que ha sido capaz de sacrificar sus deseos de venganza, capaz de ahogar sus odios y rencores, con el único fin de reconciliar una nación. Gente como Mandela, que por un fin más elevado, por decirlo así, en plan poético, decidió abrazar a sus verdugos, a sus enemigos, olvidar sus pecados, y como un sacerdote generoso, concederles el perdón. No estuvo exento de momentos de tensión, en que parecía que no iba a conseguir su objetivo, porque ni sus partidarios ni sus enemigos podían creer que fuese a perdonarles. Pero es increíble. Lo consiguió.
Por eso, aunque mantengo lo que he comentado al principio, creo que sería un egoísmo atroz no decir a la gente que, por error o por ignorancia, o por aburrimiento, esté leyendo esto, deje de hacerlo y consiga este libro. Sé que me lo agradecerán.
Y para aquellos que no les guste el rugby o no les interese, pueden leerse el libro tranquilos. No va de rugby, sino de personas. Y quizá, inducidos por el sabor dulce que les dejará la lectura, se animen a descubrir en qué consiste jugar a rugby.
Saludos y galletas.
domingo, 30 de agosto de 2009
"¿Está usted de broma, Sr. Feynman?"

El título de este post es la traducción al español de la "autobiografía" del gran científico que fué Richard Feynman. Compre este libro en Londres, con el ánimo de aprender mejor inglés (objetivo cumplido) y sobretodo, teniendo en cuenta que valía unos 9 € y aquí sólo he encontrado ediciones de 25 euros para arriba. Así que, diccionario de bolsillo en mano, me he ido leyendo el libro poco a poco en los trayectos de metro.
Creo que es la mejor autobiografía que he leído nunca. Teniendo en cuenta que es, de hecho, la primera autobiografía que me he leído nunca. No parece, pues, tener mucho mérito que me haya gustado, así que no sé si se le daba bien escribir este tipo de libros. Lo que sí puedo decir es que es un gran "story-teller", es decir un "cuenta-historias" cojonudo. Comienza a contar cómo de pequeño, en la Gran Depresión estadounidense, se dedicaba a arreglar radios y electrodomésticos, "sólo pensando". O sea, que lo que hacía era observar qué le pasaba a la radio, y antes de abrirla, pensar qué podía estar mal. Así, cuando abría la radio, prácticamente sabía dónde buscar el problema. De la misma manera, estando en Los Álamos, se propuso evidenciar la falta de seguridad que existía en el sitio, supuestamente el más seguro de la Tierra: no paraba de abrir las cajas fuertes de los demás, incluyendo coroneles y jefazos. Cómo consiguió esto era bastante sencillo (aunque se te tiene que ocurrir): se puso a analizar el funcionamiento de los candados y cierres de seguridad de su oficina, y trasteando con ellos descubrió que con un poco de tacto, era capaz de descubrir qué números eran los que encajaban los engranajes y abrían las cajas y cajones de seguridad. Era un mecanismo sencillo, a un precio muy alto. Así que tras volver locos a todos los del departamento de seguridad (militares, ni más ni menos), éstos solucionaron el problema definitivamente: prohibieron la entrada a Feynman a los despachos de los coroneles y altos cargos. Una vez más, demostró que la irracionalidad en una mente cerrada es difícil de combatir.
A lo largo de todo el libro, va contando las anécdotas más curiosas, graciosas o importantes de su vida, y siempre parece que uno está hablando con el vecino de al lado, y no con un gran premio Nobel. Creo que eso era uno de sus rasgos característicos: era humilde.
Sin embargo, a lo largo del libro, uno descubre que tenía muchos motivos para creer que era un genio o un gran tipo: una mente abierta, despierta, dispuesto a intentar cualquier cosa que le interesase, desde tocar en una banda brasileña en los carnavales (¡Y encima gana, el tio!) hasta dibujar en todo tipo de técnicas (consiguió exponer en una galería importante de arte bajo un psedónimo y vender algún dibujo que otro), Feynman lo intenta con todas sus ganas, y con un empeño intenso. Algo que más me valía tener a mí a veces...
Hay dos cosas que me han sorprendido especialmente de su vida:
- la primera es que tenía una mente preclara. Y no hablo de saber muchas matemáticas, o mucha física. Hablo de una capacidad de abstracción, de raciocinio increíbles. Y eso se ve a lo largo de toda su vida, en sus experimentos caseros con hormigas (llegó a darse cuenta cómo se comunican y cómo encuentran la comida él solo, jugueteando con ellas cuando se colaban en su casa), en sus conversaciones con gente de todos los ámbitos (matemáticos, biólogos, pintores y camareros, artistas...).
- La otra cosa que me ha sorprendido es que, si algo le gustaba y no veía nada malo en ello, lo hacía y punto. No le importaba lo que pensara la gente. A esto pongo por ejemplo cuando contaba que se iba de bares (más bien, espectáculos de top-less) y luego le gustaba conocer a las chicas que bailaban y echarse unas risas. ¡Mira tu! un físico de primera línea, con habilidades de seducción, jeje. Además cuenta, que cuando el bar donde solía ir a pensar (esto también es increíble: a veces se iba a pensar y a trabajar en física a un bar de top-less. ¡Yo sería incapaz!) tuvo problemas con un grupo "pro-decencia" y fue denunciado por prostitución, fue el único que se presentó en el juicio para testificar a favor del dueño de ese bar, que tantos buenos momentos le había dado. El resto de los clientes, prefirió el bochornoso silencio, por el miedo al qué dirán.
Otro aspecto interesante del libro es durante la guerra. De hecho, cuando me decidí a leer este libro, mi interés se centraba en la parte donde habla del Proyecto Manhattan. Quería saber cómo un tipo aparentemente tan agradable y buena persona como Feynman (de otros libros saqué esta conclusión, aunque supongo que no estaba basada en nada objetivo), se había embarcado en la fabricación de la bomba nuclear, que tantos muertos iba a producir. Tenía en mente un juicio de valor, o un prejuicio, que me hacía irreconciliable la idea de ser buena persona con haber desarrollado la Bomba. Como siempre pasa en estos casos, el problema es de perspectivas: no puedo evaluar esa decisión de participar en semejante proyecto, si no me encuentro, como se encontraba Feynman, en una guerra mundial. Este es un error común en la gente, pensar que los valores actuales son buenos para cualquier situación y momento. Por eso me alegré de haber leído el libro, de haber salido de mi error. Su pensamiento en aquél momento era que, si no llegaban ellos a la bomba primero, serían los alemanes, con consecuencias inimaginables, pero aparentemente no muy buenas.
Por eso creo que este libro es de obligada lectura: no sólo da otra visión del que fue un genio en su época, sino que también enseña cómo debe ser la mente científica, y no ya científica, sino la mente crítica, escéptica. Y eso también me ha encantado. Porque Feynman no quería escribir acerca de la actitud escéptica, escribió de física, y de su vida. Sin embargo, en este libro se puede aprender mucho acerca de cómo afrontar los problemas y las incógnitas de la vida, sin caer en misticismos y errores absurdos, que sólo llevan a creencias sin base racional.
Lo único que escribió sobre el escepticismo y la racionalidad, a modo de genial y fantástico cierre, es el último capítulo. Aconseja y desea que el lector no se deje engañar, ni se deje llevar por espejismos. Que use la razón y sobretodo, que no tenga miedo a que sus ideas estén equivocadas. Al fin y al cabo, si algo está equivocado, si no funciona, será mejor cambiar. Y así, llega a hablar brevemente sobre lo que es ciencia, y lo que no. Dice que no debemos confundir la ciencia con lo que no lo es: "So we really ought to look into theories that don't work, and science that isn't science"
Vamos que, porque alguiencon título diga que algo es de una determinada manera; o mucha gente tenga una creencia firme sobre algún fenómeno, no significa que una pseudociencia funcione o sea verdad. Necesitamos comprobar las cosas, demostrar empíricamente que funcionan. Sólo eso es ciencia. Lo demás, charlatanería.
Galletas a todos!
jueves, 27 de noviembre de 2008
LECTURAS: La Nueva Mente del Emperador (Roger Penrose)
Hace tiempo ya que G había terminado este libro, y no lo había quitado siquiera de la sección de libros que se está leyendo. Pero ya sabéis lo rápido que pasa todo (y si no leeros la entrada anterior De la Rapidez de las Cosas) ... Según creo G no tenía intención de hacer un resumen del libro, pero en vista de que en La Cochiquera está el dios Odín haciéndolo, ¡quizá así G y yo cojamos la costumbre de llevar esto al día!
Pues seré yo el que escriba esto (en realidad siempre lo escribo yo, porque parece que los alter ego, de informática van pez). Así que vamos a por ello:
en este libro, básicamente se plantea si realmente sería posible diseñar una inteligencia artificial con nuestra tecnología y conocimientos, tal y como pregonan muchas voces. Aquí, el amigo Penrose, demuestra porqué forma parte de la plantilla del Dream Team de la liguilla de la ciencia actual: propone que con la matemática algorítmica (si amigos, esto es "divulgación" dura) no podríamos reproducir el funcionamiento del cerebro, siquiera de forma aproximada.
Este es el planteamiento inicial. ¿Estaré ante el típico libro de "divagación científica" y filosófica entretenido, pero sin sentido o conclusión final? se preguntó el inocente de G de Galleta. NO. El coleguita Penrose, hace un análisis profundo, interesante y potente de la matemática, informática ("teórica" si es que existe el término), y neurología actual y apoya su opinión en fuertes argumentos basados en HECHOS conocidos y aceptados. Su opinión es que no se puede desarrollar una máquina con cierta conciencia, por el sencillo motivo de que nuestro cerebro debe trabajar de una forma no algorítmica para ser tal y como es. Para deducir esto, no duda en entrar de lleno en neurociencia, y (ATENCIÓN) introducir la mecánica cuántica para indagar de qué forma puede afectar al funcionamiento cerebral. La conclusión es que, salvo que se desarrollasen ordenadores que funcionasen de forma no algorítmica (quizá los futuros ordenadores cuánticos podrían actuar de esta manera) no podremos aproximarnos de forma efectiva a una consciencia artificial.
Desde luego, es uno de los libros de "divulgación" más interesantes que me he leído (justo después de que acabase G, lo pillé con bastantes ganas) pero hay que estar preparados. Penrose no es magnánimo con aquellos no familiarizados con la física y la matemática, y aunque es cierto que las fórmulas se pueden obviar sin perder el hilo fundamental del libro, los argumentos y razonamientos que utiliza, son propios de estas dos ciencias. De esta forma, alguien que no sepa mucho de esto, necesitará buenas dosis de paciencia y mucha voluntad para acabarse el libro habiéndolo entendido. Como muestra de lo que acabo de decir, existe una sección en la que relaciona la posible relación de la cuántica y la gravitación (si amigos, este tío es la hostia) con el funcionamiento cerebral. Para ello, introduce ideas (que no fórmulas, cosa que agradecemos señor Penrose) de geometría diferencial, y juguetea con el concepto del gravitón. No explico bien a qué se refiere, porque ni G ni yo lo hemos entendido del todo.
En cualquier caso, es un libro interesante y muy bueno, que encantará a quienes tengan cierta soltura con las mates (y cierto interés en este tema de la IA) y a quienes no teniéndola, tengan moral suficiente para insistir en la lectura del mismo.
Hasta la próxima entrega de este blog, que versará sobre los descubrimientos de G acerca del Feng Shui y todo el negocio que se han montado por aquí, por Occidente. Saludos y galletas!!
Pues seré yo el que escriba esto (en realidad siempre lo escribo yo, porque parece que los alter ego, de informática van pez). Así que vamos a por ello:
en este libro, básicamente se plantea si realmente sería posible diseñar una inteligencia artificial con nuestra tecnología y conocimientos, tal y como pregonan muchas voces. Aquí, el amigo Penrose, demuestra porqué forma parte de la plantilla del Dream Team de la liguilla de la ciencia actual: propone que con la matemática algorítmica (si amigos, esto es "divulgación" dura) no podríamos reproducir el funcionamiento del cerebro, siquiera de forma aproximada.
Este es el planteamiento inicial. ¿Estaré ante el típico libro de "divagación científica" y filosófica entretenido, pero sin sentido o conclusión final? se preguntó el inocente de G de Galleta. NO. El coleguita Penrose, hace un análisis profundo, interesante y potente de la matemática, informática ("teórica" si es que existe el término), y neurología actual y apoya su opinión en fuertes argumentos basados en HECHOS conocidos y aceptados. Su opinión es que no se puede desarrollar una máquina con cierta conciencia, por el sencillo motivo de que nuestro cerebro debe trabajar de una forma no algorítmica para ser tal y como es. Para deducir esto, no duda en entrar de lleno en neurociencia, y (ATENCIÓN) introducir la mecánica cuántica para indagar de qué forma puede afectar al funcionamiento cerebral. La conclusión es que, salvo que se desarrollasen ordenadores que funcionasen de forma no algorítmica (quizá los futuros ordenadores cuánticos podrían actuar de esta manera) no podremos aproximarnos de forma efectiva a una consciencia artificial.
Desde luego, es uno de los libros de "divulgación" más interesantes que me he leído (justo después de que acabase G, lo pillé con bastantes ganas) pero hay que estar preparados. Penrose no es magnánimo con aquellos no familiarizados con la física y la matemática, y aunque es cierto que las fórmulas se pueden obviar sin perder el hilo fundamental del libro, los argumentos y razonamientos que utiliza, son propios de estas dos ciencias. De esta forma, alguien que no sepa mucho de esto, necesitará buenas dosis de paciencia y mucha voluntad para acabarse el libro habiéndolo entendido. Como muestra de lo que acabo de decir, existe una sección en la que relaciona la posible relación de la cuántica y la gravitación (si amigos, este tío es la hostia) con el funcionamiento cerebral. Para ello, introduce ideas (que no fórmulas, cosa que agradecemos señor Penrose) de geometría diferencial, y juguetea con el concepto del gravitón. No explico bien a qué se refiere, porque ni G ni yo lo hemos entendido del todo.
En cualquier caso, es un libro interesante y muy bueno, que encantará a quienes tengan cierta soltura con las mates (y cierto interés en este tema de la IA) y a quienes no teniéndola, tengan moral suficiente para insistir en la lectura del mismo.
Hasta la próxima entrega de este blog, que versará sobre los descubrimientos de G acerca del Feng Shui y todo el negocio que se han montado por aquí, por Occidente. Saludos y galletas!!
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