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sábado, 31 de diciembre de 2011

Libros del 2011

Tal y como han hecho en Un Punto Azul Pálido, voy a hacer una retrospectiva de los mejores libros que he leído en este 2010. Llevo unos años en los que básicamente he leído libros de ciencia ficción (de la buena), divulgación y de física. Quizá he dejado un poco de lado la literatura clásica, la novela. Pero creo que no he salido perdiendo, ya que, al contrario de lo que la gente tiende a pensar (cuando no leen ciencia ficción), hay un montón de libros que son muy grandes y que todo el mundo debería leer: las distopías de Asimov y la evolución de la sociedad humana en mundos con robots; la colonización de Marte y la creación de nuevas formas sociales en la trilogía Marte Rojo, Azul y Verde; lo peligroso que es el anumerismo en estos días que presenta Allen Paulos en El Hombre Anumérico...

Con esto no quiero decir que sea mejor que las novelas de ficción (sin la ciencia delante). Simplemente que no dispongo del tiempo necesario para leer todo lo que me gustaría, así que priorizo. Y en este caso, la ciencia ficción, la divulgación y los ensayos tienen clara preferencia. El caso es que, tras leer la entrada en Ese Punto Azul Pálido sobre los libros que ha leído en este año, como la mayoría encajan en los casos que he comentado, me he decidido a hacer lo mismo y comentar los mejores libros que he descubierto (o conseguido al fin) este año, así como poner por escrito algunos de los libros que me propongo leer el año que viene, a modo de propósito de año nuevo y esas cosas.

Por supuesto, la entrada no será de forma cronológica, ya que no suelo llevar mucho control sobre cuándo empiezo ni acabo los libros. Vamos a ello:


Divulgación y Ensayo:


El gran diseño, Stephen Hawking. Empezando por los famosetes. El libro está bien, muy divulgativo y con buenas ilustraciones. Sin embargo, a veces resulta difícil diferenciar entre los modelos físicos contrastados y los que son meras hipótesis. Eso quizá sea así por su público objetivo, que es gente sin muchos conocimientos sobre física, pero creo que debería haber puesto más énfasis en esto. Aún así, es interesante echarle un vistazo.


El gen egoista, Richard Dawkins. Brillante, genial y muy clarificador. Una explicación de la teoría de la evolución aplicada a la idea de gen. Muy bien planteado y, aunque tiene algunas partes algo densas, lo cierto es que merece la pena el esfuerzo de seguir la lectura. Creo que me ha dado un conocimiento sobre las ideas evolutivas que no tenía hasta ahora. Para mí ha sido revelador. Muy recomendable.


El hombre anumérico, John Allen Paulos. Llevaba tiempo detrás de comprar este libro, así que cuando lo conseguí me lo leí de un tirón. En esencia, da las razones por las que, hoy en día, no tener ninguna noción de matemáticas y no entender los números es muy peligroso. La posibilidad de ser engañado, estafado o manipulado cuando no se tienen las nociones básicas de la comprensión de números (no basta con saber las 4 operaciones básicas, hay que entenderlas un poco) se multiplica enormemente. Da muchos ejemplos, calcula las probabilidades de estos ejemplos y da algunas nociones útiles para aplicar esas ideas. También muy recomendable.


El cisne negro, Nicholas Taleb. Oí hablar muy bien de este libro a mucha gente, así que estaba deseando leerlo. Sin embargo, creo que como @DaniEPA, me sentí defraudado por el libro en seguida. Parece que pretende derrocar el imperio de la distribución normal, y argumenta que hay muchos casos extremos, sucesos improbables, que hacen que las previsiones usando medias y usando la distribución normal sean inseguras, puedan ser "destruidas" por sucesos improbables. Muy bien, eso lo sabemos. Pero ¿qué tendrá que ver? Es claro que usando estas distribuciones, ocurren sucesos improbables que pueden desbaratar las previsiones de una empresa, de un banco o de las personas. Pero como él mismo dice, son sucesos improbables, y por tanto, impredecibles. No aporta nada nuevo. La única idea que saco del libro es "Van a ocurrir cosas que no hablemos previsto". Vale. Pero no hacían falta 400 página para decirlo. La mayor parte del libro trata sobre cómo se hacen previsiones o cómo el mundo se estructura en torno a los sucesos habituales, sin prestar atención a los posibles sucesos improbables, que además no son predecibles. Pero se queda ahí. algo así como un agorero que no da soluciones a problemas que ya sabemos que existen.


In search of the ultimate building blocks, Gerard 't Hooft. Un repaso de la investigación en física de partículas, desde que se descubrieron las partículas más sencillas hasta los modelos de gran unificación. Creo que no existe versión en castellano, así que a repasar el lenguaje de Shakespeare. Sin embargo, el libro bien lo merece. No es un texto avanzado, pero tampoco da concesiones. Es muy interesante, pero como hay muchas partículas elementales y las teorías son complejas, hay que estar concentrado. Es de los mejores que he leído este año, aunque tendré que volver a leerlo porque hay mucha tela que cortar en él. Muy recomendable.

Los objetos fractales, Benoît Mandelbrot. La obra que publicó después de desarrollar la teoría de fractales. A pesar de que pretende tener un tono divulgativo, es bastante técnico. Usa muchos conceptos matemáticos sobre topología que da por sabidos, y eso hace que no sea sencillo seguir sus explicaciones. La conclusión que saqué es que sigo sin saber qué es un fractal, matemáticamente hablando. No me ha convencido mucho, esperaba más. Igual es que me faltaban conocimientos, que es probable.


Ciencia Ficción:


METRO 2012, Dimitry Glukhovsky. En un futuro, tras un holocausto nuclear, la población se ha refugiado en el Metro, siendo cada estación una ciudad-estado, y formando alianzas con otras estaciones de la misma línea, guerras contra estaciones de líneas diferentes... Los pocos recursos disponibles se obtienen de incursiones al exterior, peligrosas y poco fructíferas. De repente, comienzan a aparecer seres oscuros de la superficie que provocan un terror indescriptible a su paso. El protagonista se lanzará a una aventura para pedir auxilio a más estaciones e intentar frenar esa amenaza. Al final nada saldrá como espera.
Es una historia muy bien hilada, en la que se imagina cómo sería una sociedad sometida a esas circunstancias. Además, la aventura del protagonista nos mantiene en vilo constantemente. Muy buen libro y muy buena ciencia ficción.


Asimov. Así, sin títulos concretos, porque he leído varios: Trilogía de la Fundación, Los límites de la Fundación, Bóvedas de Acero, Los robots del amanecer, El sol desnudo, Los propios dioses... Creo que no he leído más de Asimov este año, pero no está nada mal. La mayoría de los libros que tratan de robots, mantienen cierta línea temporal (con diferencias de milenios entre sus historias) y es increíble cómo recrea el futuro de la raza humana en su expansión por el Universo haciendo, además, que evolucione esa sociedad debido al paso de los años. Qué puedo decir, aparte de que es el mejor escritor de ciencia ficción que existe, desde mi humilde opinión. Simplemente recomiendo que elijáis un libro, uno cualquiera, y lo leáis. Estoy seguro de que iréis a por más.


Marte Verde, Kim Stanley Robinson. La segunda parte de la trilogía. Ya leí el primero, Marte Rojo, y lo recomiendo muchísimo. He de decir que tras acabar el libro, me leí un par más sobre Marte y sobre lo que conocemos del planeta. Así llegó a gustarme el libro. Este es diferente, ya que no se centra en la geología ni en la tecnología necesaria para sobrevivir en ese entorno, sino que se centra en cómo la sociedad marciana se intenta construir con principios diferentes a la Tierra (es otro planeta, es lógico). Además se suma el hecho de que la Tierra no quiere perder los beneficios de Marte, pero los marcianos no quieren ser lastrados por un planeta superpoblado y violento. Una historia de la independencia planetaria. También es muy bueno y recomendable. A ver qué tal es el tercero.


Novela:


El sueño del celta, Vargas Llosa. No había leído nada de este escritor, pero me regalaron este libro en las Navidades pasadas. Sí recuerdo que es el primer libro que empecé este año, y probablemente el primero en ser acabado. Es una historia basada en la vida de Roger Casement, un irlandés que pasó de ser fiel al Imperio británico a ser un fiel defensor de la autodeterminación del pueblo irlandés. Denunció los horrores del colonialismo gracias a haber estado en esas tierras (el Congo belga y Suramérica). Poco a poco se va descubriendo cómo fue cambiando de posición hasta que llegó a liderar grupos independentistas. Es una gran novela, muy bien escrita y que merece ser leída en honor a este gran hombre. Creo que leeré más cosas de Vargas Llosa a partir de ahora.


El caballero del jubón amarillo, Pérez-Reverte. La quinta entrega de las aventuras del Capitán Alatriste en la España del imperio. Recreación genial de la vida de aquella época, de sus costumbres y de la forma de ser de los españoles entonces. Sus idiosincrásias y sus contradicciones, la mezcla del honor con la crueldad... Una genialidad muy entretenida. Además, también hay tiempo para introducir un poquito de historia de España en las páginas del libro, sin que se haga aburrido sino todo lo contrario. Aunque con este autor pasa que, o te encanta o no lo soportas. A mí me encanta.


Futuros propósitos para 2012:


Electrodinámica cuántica, Richard Feynman. A ver qué tal explica este follón el genio del siglo XX. Cuento con la ventaja de haber estudiado esto en la carrera, pero seguro estoy de que aprenderé mucho.


Road to reality, Roger Penrose. Estoy leyéndolo ya, pero es un buen tocho. ¿De qué va? Bueno, pues explica prácticamente todo lo que se sabe en física, con las consecuentes matemáticas. Es decir, hay muchos capítulos que tratan cosas que ni he visto en la carrera. Penrose, como siempre, sin concesiones. "La física requiere esfuerzo, y lo vas a saber" parece estar diciendo. Aún así, interesantísimo... si tienes una buena base de física para ayudarte. Si no, hay muchas más opciones más asequibles. Este es duro.


La teoría del todo, Stephen Hawking. Son varias conferencias que dió que tratan desde el Big Bang a los agujeros negros.


Marte Azul, Kim Stanley Robinson. Para acabar la trilogía.


Thermodynamics, Enrico Fermi. Un librito bastante fino, pero que da las bases de la termodinámica bien explicada, la madre de las ciencias. No es muy denso, pero hay fórmulas. De momento, tiene buena pinta.


The physical principles of the quantum theory, Heisenberg. Siempre me dijeron en el cole que hay que leer a los clásicos. Bueno, esto es lo que pretendo hacer. Aunque, igual que el anterior, requiere de cierto esfuerzo.


Pues lo dicho, hasta el año que viene.

lunes, 6 de junio de 2011

¿Y si E.T. se ha pasado ya a la TDT?

El otro día se me pasó por la cabeza, al escuchar sobre el cierre del SETI, una idea que no he podido comprobar si era cierta. Aunque lo he intentado. Y es que no sé si el SETI sería capaz de recibir la TDT terrestre. Es decir, si buscamos inteligencias muy avanzadas, es de suponer que hace milenios se habrían pasado a la TDT, así que emitirían en digital. Supongo que se recibirían señales binarias, si así fuese, pero mi duda persiste: ¿lo encontrarían los del SETI? No sé cuál es su algoritmo de búsqueda, ni en qué se basa. Así, a bote pronto, estoy seguro de que sí, porque hay gente mucho más lista que yo trabajando allí (bueno, había).

Pero siguiendo con esta idea, uno se da cuenta de que el SETI es algo así como ponerse a lanzar una moneda a ver si resulta que cae de canto 10 veces seguidas. Quizá algo peor, porque si buscamos inteligencias extraterrestres ¿qué nos hace pensar que han desarrollado tecnologías parecidas? ¿por qué suponer que emiten señales al espacio profundo? ¿por qué suponer que emiten señales? Obviamente estamos coartados por nuestra forma de ver el universo y el mundo, por nuestra forma de pensar. Pero estoy convencido que si nos encontramos en algún momento del futuro, con inteligencias extraterrestres, serán totalmente diferentes a nosotros, verán el mundo de forma absolutamente distinta, y nuestro mayor problema será conseguir una comunicación efectiva entre ambas especies.

Apenas podemos comunicarnos con los delfines pero nadie duda de que podríamos hacerlo con seres de otro sistema solar y con otra biología. Pensemos un momento: para esos seres la vida individual podría ser insignificante, o bien, resultar que al "morir" se transformasen en otro ser vivo (por ejemplo, pasar de gusano a mariposa, o de bicho a planta) de forma que entendiesen el mundo de manera diferente. Así que me parece que buscar señales desde una pequeña antenita en Arecibo, es un sinsentido. Siempre es una pena que se cierre algún proyecto científico, pero he de decir que, en un tiempo a esta parte, el SETI me ha comenzado a parecer algo así como ciencia ficción. O pseudociencia: sin pruebas que confirmen nada, basándose en ideas controvertidas o, al menos, no falsables a priori. En fin, que no me ha quitado el sueño, y espero haber explicado porqué. Un saludo!

lunes, 28 de febrero de 2011

Entropía

(Este mini-relato lo escribí para un concurso de la Facultad de Físicas de la Complutense. No ganó, porque el nivel era muy bueno, pero aún así, aquí lo pongo. Los demás relatos aún se pueden leer en la página de la Facultad)


Obtenida en http://www.superfondos.net
Tiempo atrás aún hablaba en alto, para oír su propia voz y no sentirse tan solo. Fue difícil perder a todos sus compañeros, poco a poco. Pero ya no le preocupaba. Sabía que estaba solo, y probablemente lo estuviese hasta el fin. En realidad, la misión no sólo era ambiciosa en los medios empleados, sino absurda en el objetivo. Una misión que ya duraba tres generaciones: sus abuelos lanzándose al espacio con idea de que sus hijos o nietos encontrasen alguna estrella que no estuviese a punto de morir, con algún planeta para colonizar. Sin duda no habían calculado bien las probabilidades… o estaban absolutamente desesperados.

El ser humano nunca pudo aceptar la propia muerte, menos aún la muerte térmica del Universo. Aunque desde que se tienen registros de la historia humana, el hombre siempre conoció las leyes termodinámicas. En todos los sistemas habitados que se conocían se sabía que esto pasaría. Pero cuando uno habla de cosas que ocurrirán en millones de años, no tiene consciencia plena de lo que se trata.

Así que se negaron a aceptarlo, los soles empezaron a agotarse y comenzaron a lanzar muchísimas tripulaciones, familias enteras, en muchas direcciones diferentes que prometían máxima probabilidad de éxito. Les lanzaron a un Universo ya muy frío, de estrellas agotadas, muertas. Un Universo de energía degradada. Y ahora, aunque él encontrase una estrella con algunos miles de años de vida por delante, con un planeta adecuado, daría igual. Llevaba vagando por el espacio años, según su propio reloj. Estaba solo, y no habría colonización, no habría generaciones futuras. Había llegado la muerte térmica del Universo, y él estaría allí para verlo.

lunes, 21 de febrero de 2011

La Isla del Millón de Informes

Este relato, o lo que sea, lo comencé a escribir hace bastante tiempo, al poco de sufrir el Windows Vista en mis propias carnes. Tras mucho tiempo en el almacén de los borradores, he conseguido terminarlo. No es que sea muy bueno, pero lo cierto es que en su momento, fue como una forma de desestresarme ante los constantes fallos del SO que usaba entonces. Ahora, como vivo en Linux, carezco de la frescura de la ira y la rabia reciente que provocan los fallos constantes de Win, así que igual ha quedado algo descafeinado. Pero por una cuestión de homenaje al santo día que decidí pasar de todo lo relacionado con Windows, lo publico ya acabado.


 Parecía ser el único superviviente, aunque no por mucho tiempo. En medio del mar, agarrado a un chaleco salvavidas, poco iba a poder hacer. Recordaba confusamente cómo había ocurrido todo: estaba en el baño del avión, intentando afeitarse para llegar al otro lado del pacífico en condiciones para la reunión. Los japoneses eran muy suyos, y no era cuestión de que se tomaran a mal que no fuese impecable. Lo siguiente que recordaba era ese sonido tan peculiar a través de la megafonía del avión. Él había elegido ese tono para que sonase tras un error de Güindous, antes del pantallazo. Desde luego, era una mala señal. Luego todo fué caos y destrucción. Recuperó la consciencia, agarrado a ese chaleco salvavidas naranja, en medio de un vasto océano y sin nada alrededor. Un panorama desolador... ya no llegaría a la reunión en condiciones; probablemente no llegase nunca.

Medio dormido, esa noche, recaló en una superfície blanda, pero algo áspera. Tras la confusión inicial (la inanición y la sed ayudaron en su torpeza mental) descubrió que eso que estaba tocando con las manos, era arena. ¡Estaba en una playa! Por tanto, estaba en tierra firme. Se arrastró fuera del agua, buscando un cobijo en lo que supuso que eran palmeras cerca de la orilla. Estaba salvado... o eso parecía.

A la mañana siguiente, el sol le despertó de un zarpazo, dañando sus ojos y la piel saturada de sal. Se incorporó como pudo y fué a buscar algo que comer y algo que beber. Como siempre pasa en las películas, los cocos le salvaron del apuro. Lo único que podía hacer era esperar por si pasaba algún barco o avioneta de rescate, intentando recordar qué haría El Último Superviviente en su lugar. Aunque se acordó que ese programa resultó ser una estafa. Así que a falta de nada mejor que hacer, le empezó a dar vueltas a la reunión a la que no asistiría.

Todo el asunto giraba en torno a la nueva gestión de los informes de errores del sistema operativo Güindows Lista, ese nuevo SO con una tecnología innovadora que producía unos efectos visuales para mejorar la experiencia de usuario, con ventanas en 3 dimensiones, botones animados, transiciones audiovisuales entre ventanas, y animaciones dinámicas, usando únicamente el 80% de los recursos del ordenador. En cuanto al funcionamiento interno, tampoco tenía mucha idea de cómo era. Si no recordaba mal, era más o menos igual que el ya famoso Güindous 1995, con alguna modificación. Pero como decía su presidente: "Si funcionaba hace 10 años, no veo por qué habría que cambiarlo".  Y era verdad. La cuestión era, que los errores generaban unos informes para mejorar el sistema, porque un SO siempre daba errores, de forma habitual. Era algo normal.

Pero para demostrar que se preocupaban de los usuarios, habían implementado esa herramienta. Aunque el problema estaba en cómo gestionarlo. Él había sido un innovador, un creativo, y había realizado una serie de subcontratas subcontratadas por los subcontratadores de la compañía que dejaban los costes de todo el asunto en calderilla para la compañía. No tenía ni idea de quién leía esos informes, ni dónde estaban ubicados ¿Corea, Vietnam, India? Según uno de los subcontratistas (el segundo o el tercero, no recordaba) iban a situarlo en algún rincón perdido dónde "trabajarían más cómodos... y más barato". Quizá no supiesen solucionar los problemas bien. Pero ahí estaba la magia. Y eso era lo que iba a explicar a los japoneses, con intención de animarles a invertir en una compañía tan inteligente y moderna. Además, estaba en el aire un contrato de exclusividad para instalar el SO en los ordenadores de las empresas japonesas. Por eso, era importante demostrar que se había solucionado el tema de la asistencia a los usuarios cuando surgía algún problemilla.

Su punto fuerte era la atención al cliente. Tiempo atrás, ya se le ocurrió eliminar a los teleoperadores, y establecer mensajes de error que el sistema operativo de cada ordenador les enviaba por internet. Así, en ese rincón perdido, trabajando cómodo y barato, había un equipo de trabajadores (con conocimientos nulos de programación) que revisaban esos informes para corregir problemas, y mejorar el funcionamiento. Trabajadores subcontratados entre 3 y cinco veces, en una cadena de abaratamiento de costes. Y lo que se habían ahorrado se había convertido en un bonito yate en el puerto de su chalet. 

Lo que no sabrían nunca los clientes es que esa solución no era necesaria, porque una vez comprado el sistema operativo, y una vez monopolizado el mercado, no importaría si se desentendían de los clientes. Podrían incluso no dar soporte... qué más da, cuando la mayoría de la gente cree que tu sistema es la única opción.

En cualquier caso, lo importante en ese momento era encontrar la manera de volver a un lugar civilizado, y quizá podría asistir por videoconferencia a la reunión. Así que le tocaría recorrer la isla para encontrar a algún nativo que, a cambio de alguna baratija occidental, le diese comida y le llevase a un sitio con transportes. Así que echó a andar buscando un sitio elevado, para localizar alguna posible aldea.

Un par de horas después, estaba en lo alto de una colina, y casi le da un pasmo. ¡Había una serie de cabañas en un recinto, con lo que parecían generadores eléctricos y placas voltaicas! Los paneles y generadores parecían relativamente nuevos. Sería una estación científica, y recibirían visita de forma regular, así que podría volver... y no descartaba un bañito caliente, antes de marcharse. Así que echó a correr hacia allí.

Todo era un tanto raro. La verja no estaba cerrada, y no se veía movimiento fuera de las cabañas. Pero indudablemente había gente allí, porque se oían una especie de ruidos y sonidos electrónicos, así que entró en la primera cabaña a la que se acercó. Olía a cerrado y cuando sus ojos se adaptaron al interior, sólo pudo distinguir unos cuantos servidores conectados a una cantidad ingente de impresoras de aguja, de aquellas que ya no se fabricaban, imprimiendo como locas haciendo un ruido ensordecedor. El resto de la habitación estaba lleno del papel que escupían sin cesar. Recogió uno de los pliegos, y leyó:

Informe de Errores de Güindous

A fatal excepcion EO has ocurred at 0028:C0011E36 in VXD VMM

domingo, 5 de diciembre de 2010

La Mala Ciencia ficción

Pues si el otro día hacía una defensa sobre la ciencia ficción como buena literatura, hoy creo que voy a poner un ejemplo de lo que no es la ciencia ficción.

Skyline no es ciencia ficción. Hace tiempo que no iba al cine, y el otro día fui a ver esta...película, o lo que sea. Comienza planteando una invasión de naves alienígenas que van por ahí abduciendo a la peña, pero como en el Makro, todo a granel. A parte de que como película deja muchísimo que desear (personajes planos, planísimos, fotografía cutre, colección enorme de clichés y tópicos pasados de moda y planteamiento lamentable del argumento... tanto que no se sabe cuál es), como historia es pésima.

Una historia de ciencia ficción necesita algo más que efectos especiales, naves alienígenas y sucesos raros. Tiene que tener una coherencia. La idea es partir de un conocimiento superior al actual, y construir a partir de ahí una historia con lógica. Lo que la gente cree que es esto, es inventarse lo que a uno le viene bien, y de cualquier manera. Pero eso es fantasía... mal hecha además. Quién escribe una historia de sci-fi, debe  saber algo de ciencia, aunque sea a nivel de divulgación, para poder plantear desafíos o enigmas que se van resolviendo con lógica. O eso me parece.
Clásico robot calzador Amstrad
  




Un ejemplo claro son las novelas de Asimov: da un salto secular en el conocimiento científico, robots con cerebro positrónicos, que nadie sabe hoy en día qué son ni como funcionan ni nada. No existen. Pero parte de esa base, y de que se rigen por las tres leyes robóticas. Y a partir de ahí comienza una historia de robots y ciencia, que tiene sentido y lógica. Eso es ciencia ficción. Que si habla de antimateria (ejemplo sería el positrón), no se diga que es indestructible o poderosa (como dicen en El Incal, una historia gráfica muy famosa de Möbius y de Jodorowsky, famoso por idas de olla pseudocientíficas), sino que se hable de ella como lo que es: materia que se desintegra con la materia ordinaria. Nada más, y nada menos.


Pero los guionistas y director de Skyline nunca oyeron hablar de ciencia, ni de ciencia ficción... ni siquiera de las reglas para escribir un guión. Y te pasas la película entera pensando si habrá alguna forma en que esta gente podría enderezar esa lamentable historia.


Para poneros un ejemplo de la tontería y estulticia que demuestran los perpetradores de esta castaña, os cuento algo que nos hizo bastante gracia al amigo que vino conmigo y a mí: el Ejército estadounidense decide atacar una nave nodriza que anda por Los Ángeles, con un pepino nuclear. Dejando aparte el detalle de que los protagonistas miran la escena desde su casa (a escasos 5 km, así a ojo) y ni siquiera se rompen los cristales de las ventanas, resulta que la nave cae en llamas y destrozadita. Pero comienza a recomponerse (sí, amigos, se recompone y se "des-calcina" ella solita, así sin pestañear). Bien, entonces, el Ejército decide que después de fracasar su arma más poderosa, sólo queda una opción. Llevar helicópteros con marines de a pie, armados con... ¡fusiles y bazokas! ¿Pero piensan que somos gilipollas? No te funciona un ataque nuclear, y decides que tu opción es mandar soldaditos a una zona radiactiva, armados con tirachinas, como quién dice...


En fin, esto que acabo de poner podría ser considerado spoiler, pero es que la película no la recomiendo ni para bajar de internet, porque son dos horas perdidas. Un ejemplo brutal y claro de lo que NO es ciencia ficción. Un saludo!

domingo, 28 de noviembre de 2010

"¡Dejen paso, soy homeópata!"

En Futurama, siempre encontramos humor ácido, y bastante escepticismo. Ciencia ficción con humor, vaya. Y en este vídeo que os traigo, vemos que son buenos.





"Usted es licenciado en chorradas" es una de las mejores frases que he podido escuchar en mucho tiempo. Un saludo!

lunes, 8 de noviembre de 2010

Ciencia ficción y niños grandes

Existe la común idea de que aquellos que leen ciencia ficción son un poco inmaduros, "peterpanes" del siglo XXI que no son capaces de entender o apreciar la Literatura con mayúsculas: Albert Camus, Oscar Wilde, Faulkner... Quienes piensan esto son intelectuales... y catetos pretenciosos y gafa-pastas, eso es lo que son.

Porque quién sea capaz de apreciar buena literatura, también será capaz de apreciar las obras de Isaac Asimov, de Douglas Adams o de Gregory Bendford. Porque para ser una buena novela, buena literatura, no tiene que ser una historia intimista, con gran carga moral o tratar de los sentimientos a través de las tragedias personales. Puede ser una gran historia, y hablar de la sociedad, del hombre, de las personas, aunque esté ambientada en el año 10.502.

Quizá ese es el problema: la percepción de la sociedad acerca de la ciencia es que es fría, sin sentimientos, mecánica y vulgar. Pero quién piensa eso, seguramente se defina como "de letras", y pensará que la ciencia para los científicos, que a él/ella ni le va ni le viene (todo esto se lo estará contando a su amigo a través de un iPhone 4, mientras va en un tren de alta velocidad y se toma una pastillita para el dolor de estómago... la ciencia no le incumbe, claro).

Sin embargo, la ciencia ficción sorprendería a muchos de sus detractores o de aquellos que piensan que es cosa de niños. Claro que para apreciarla, quizá haya que tener alguna idea de ciencia, saber algo del método científico y tener la mente un poco formada para pensar de forma lógica (que no significa no sentimental, ni mucho menos). No lo sé.

El rey de la Sci-Fi en su trono
Pero a los que dicen que la Sci-Fi es de niños, me gustaría que leyesen algún relato de Yo, Robot de Asimov (no, la película no le hace honor al libro): robots programados bajo las Tres Leyes que tienen que obedecer porque está en su naturaleza, y que se comportan de forma extraña y peligrosa... y resulta que no están estropeados: siguen las Tres Leyes, pero de una forma que no se podría haber previsto. El inteligente razonamiento que hay detrás de esas historias es algo genial.

A aquellos que dicen que no les gusta la Sci-Fi porque no habla de la sociedad, porque son futuros inventados: no han leído buena ciencia ficción, porque las complejas sociedades espaciales de Asimov en sus Preludios a la Fundación, la separación de la humanidad en una especie de cientos de años de vida, y otra de humanos corrientes, y las implicaciones en su comportamiento que esta diferencia tiene, son asombrosas, y estoy seguro, ayudan a entender ciertos comportamientos actuales. Son ejercicios académicos, crear una sociedad futura, con diferentes condiciones. Pero surgen ideas que pueden ayudar a comprender a la sociedad hoy en día, al menos, a proponer opciones.

O también, para cerrar este pequeño pataleo literario,  Planilandia, de Edwin A. Abbot, que allá por el siglo XIX sorprendió a propios y extraños, presentando un mundo de seres bidimensionales organizados en castas en función del número de sus lados regulares. Con esta idea, desarrolla un análisis sorprendente de un sistema social de este tipo (y lo hace con figuras geométricas) además de dar nociones básicas de geometría, sin que el lector se de cuenta. Y lo fuerte viene cuando una esfera del mundo tridimensional, se lleva a un humilde personaje bidimensional, que se convertirá en un mártir y en un profeta de la religión de la Tercera Dimensión.

A este propósito, os recomiendo ver este vídeo de Carl Sagan hablando sobre las dimensiones del Universo, en el que utiliza el ejemplo de Abbot para explicar nociones bastante avanzadas. Pero como es Sagan, todo se entiende perfectamente.


P.D.: buscando imágenes con las que amenizar esto, me he encontrado con esto. Más libros, que siendo algunos de divulgación, incluyen ciencia ficción.