lunes, 8 de noviembre de 2010

Ciencia ficción y niños grandes

Existe la común idea de que aquellos que leen ciencia ficción son un poco inmaduros, "peterpanes" del siglo XXI que no son capaces de entender o apreciar la Literatura con mayúsculas: Albert Camus, Oscar Wilde, Faulkner... Quienes piensan esto son intelectuales... y catetos pretenciosos y gafa-pastas, eso es lo que son.

Porque quién sea capaz de apreciar buena literatura, también será capaz de apreciar las obras de Isaac Asimov, de Douglas Adams o de Gregory Bendford. Porque para ser una buena novela, buena literatura, no tiene que ser una historia intimista, con gran carga moral o tratar de los sentimientos a través de las tragedias personales. Puede ser una gran historia, y hablar de la sociedad, del hombre, de las personas, aunque esté ambientada en el año 10.502.

Quizá ese es el problema: la percepción de la sociedad acerca de la ciencia es que es fría, sin sentimientos, mecánica y vulgar. Pero quién piensa eso, seguramente se defina como "de letras", y pensará que la ciencia para los científicos, que a él/ella ni le va ni le viene (todo esto se lo estará contando a su amigo a través de un iPhone 4, mientras va en un tren de alta velocidad y se toma una pastillita para el dolor de estómago... la ciencia no le incumbe, claro).

Sin embargo, la ciencia ficción sorprendería a muchos de sus detractores o de aquellos que piensan que es cosa de niños. Claro que para apreciarla, quizá haya que tener alguna idea de ciencia, saber algo del método científico y tener la mente un poco formada para pensar de forma lógica (que no significa no sentimental, ni mucho menos). No lo sé.

El rey de la Sci-Fi en su trono
Pero a los que dicen que la Sci-Fi es de niños, me gustaría que leyesen algún relato de Yo, Robot de Asimov (no, la película no le hace honor al libro): robots programados bajo las Tres Leyes que tienen que obedecer porque está en su naturaleza, y que se comportan de forma extraña y peligrosa... y resulta que no están estropeados: siguen las Tres Leyes, pero de una forma que no se podría haber previsto. El inteligente razonamiento que hay detrás de esas historias es algo genial.

A aquellos que dicen que no les gusta la Sci-Fi porque no habla de la sociedad, porque son futuros inventados: no han leído buena ciencia ficción, porque las complejas sociedades espaciales de Asimov en sus Preludios a la Fundación, la separación de la humanidad en una especie de cientos de años de vida, y otra de humanos corrientes, y las implicaciones en su comportamiento que esta diferencia tiene, son asombrosas, y estoy seguro, ayudan a entender ciertos comportamientos actuales. Son ejercicios académicos, crear una sociedad futura, con diferentes condiciones. Pero surgen ideas que pueden ayudar a comprender a la sociedad hoy en día, al menos, a proponer opciones.

O también, para cerrar este pequeño pataleo literario,  Planilandia, de Edwin A. Abbot, que allá por el siglo XIX sorprendió a propios y extraños, presentando un mundo de seres bidimensionales organizados en castas en función del número de sus lados regulares. Con esta idea, desarrolla un análisis sorprendente de un sistema social de este tipo (y lo hace con figuras geométricas) además de dar nociones básicas de geometría, sin que el lector se de cuenta. Y lo fuerte viene cuando una esfera del mundo tridimensional, se lleva a un humilde personaje bidimensional, que se convertirá en un mártir y en un profeta de la religión de la Tercera Dimensión.

A este propósito, os recomiendo ver este vídeo de Carl Sagan hablando sobre las dimensiones del Universo, en el que utiliza el ejemplo de Abbot para explicar nociones bastante avanzadas. Pero como es Sagan, todo se entiende perfectamente.


P.D.: buscando imágenes con las que amenizar esto, me he encontrado con esto. Más libros, que siendo algunos de divulgación, incluyen ciencia ficción.

5 comentarios:

Migeru Kagotani dijo...

Totalmente de acuerdo. Yo sólo he leído algunas obras de Asimov, y me han dejado sin palabras. Siempre lo consigue. ¿Sabes? He leído que en otro libro "La ira de la Tierra" habla del calentamiento global... A finales de los ochenta...

Nicolás dijo...

Dudo que yo pudiera dejarlo tan claro. Realmente, asociar la lectura de escritos de ciencia ficción a un bajo nivel de madurez es hablar por hablar. Y lo dice alguien que disfruta tanto de Asimov como de Cortazar o García Marquez (por nombrar un par, nada más).

Como bien haces notar hacer ese tipo de asociaciones, lejos de mostrar alguna capacidad de análisis, dejan en evidencia la incapacidad del supuesto crítico para entender realmente lo que está leyendo. Y si, son los típicos intelectualoides que se definen como "de letras".

Saludos.

Jero dijo...

Completamente de acuerdo, Asimov fue todo un descubrimiento en mi "tierna" adolescencia, y no puedo sino recordar los reproches hacia ese autor por parte de mi profesora de Lengua.

GdeGalleta dijo...

Ya sabía yo que no era el único que pensaba así. De hecho, ya tengo algunas ideas para los regalos de reyes en forma de libro de sci-fi. ¡Un saludo!

Pablo R.M. dijo...

'Sastamente, miquerida Galleta, 'sastamente.