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jueves, 28 de marzo de 2013

Software Libre o Mi Alma Geek

¿Qué es Linux y para qué sirve?

Linux es un sistema operativo como puede serlo Windows. Es decir, es lo que hace que el ordenador sirva para algo, que nos muestre gráficos en pantalla, que abra las aplicaciones que le pedimos que abra, que lea un CD o un disco duro. Es, en definitiva, la pieza básica para que un ordenador sea algo más que un montón de chatarra.

Sirve para lo mismo que Windows, en esencia. Que el ordenador funcione y nos sea útil. Entonces, ¿por qué íbamos a cambiar a Linux si ya tenemos Windows instalado en el ordenador según lo compramos? Esa es la clave: aunque sirve para lo mismo, la filosofía detrás de cada uno de los sistemas operativos y la forma misma de funcionar (a nivel fundamental) son totalmente distintas.

En primer lugar, Linux es un sistema de código abierto, o sea, que cualquiera puede descargarse el código fuente original y modificarlo, estudiarlo o cambiarlo como quiera. Esto, en principio, para el usuario medio de un ordenador no sirve para nada. Hay que saber programar muy bien y controlar mucho de informática para poder realizar cambios útiles en ese código.

Sin embargo, eso de código abierto también va asociado a otro concepto que es el de software libre. Es una filosofía muy interesante que dejo como enlace para aquél que quiera profundizar, pero como resumen diré que hace que tengamos mucho software de calidad (programas, vaya) disponible para nuestro ordenador con coste nulo. Además, permite que existan grandes comunidades de gente que sabe mucho del mismo, y que comparten conocimiento.

¿Y cómo llegué yo a ese sistema? Hace mucho tiempo, instalé una versión de Linux (distribuciones, en realidad) que se llamaba Slackware 96. Reconozco que fue una experiencia frustrante y horrorosa, pero por dos motivos: ni yo estaba preparado para ella ni el sistema era muy amigable aún con el usuario medio de un ordenador. Sin embargo, hará cosa de 4 años, decidí volver a intentarlo ¿y por qué?

Pues porque hace ya un tiempo que mi relación con Windows cambió radicalmente. Siempre he sabido que muchas versiones de Windows han sido deficientes (Windows 95 fue famoso por el “pantallazo azul” de marras) o no me han permitido usar el ordenador y exprimirlo todo lo que me hubiese gustado o de la forma en que me hubiese gustado, pero supongo que hará unos 4 años, me cansé definitivamente. Todo fue culpa de Vista, algo que a mucha gente no le sorprenderá. Resultó que, cansado de que mi ordenador nuevecito no parase de apagarse y reiniciarse debido al sobrecalentamiento, además de ir “demasiado” lento para el cacharro que era, decidí instalar Linux y migrar definitivamente a este sistema de software libre.
Imagen obtenida desde http://enclavederock.blogspot.com.es

He de decir dos cosas antes de continuar: cuando conseguí mi primer ordenador, era de los pocos de mis amigos que aún no tenía uno, por lo que lo cogí con unas ganas enormes de investigar y eso me quitó el “miedo” que mucha gente siente ante la idea de modificar cosas en un ordenador, formatear el disco y demás; la segunda cosa es que a mi tendencia friki se unió un amigo de mi madre que era programador y le encantaban estas cosas, que fue el que me inició en la programación (algo que se quedó en el olvido hasta hace relativamente poco) y en el mundo Linux (el intento frustrado con Slackware), pero tan brevemente que seguí siendo usuario Windows. Aún así, esa experiencia dejó poso.

La cosa es que finalmente hice copias de seguridad, me descargué una distribución (variaciones de Linux creadas por compañías, entidades o personas distintas) de Ubuntu (la 8.algo) y lo instalé. Creo que hay pocas cosas de las que pueda estar más contento de haber hecho. Ubuntu es una distribución de Linux que tiene un entorno gráfico muy intuitivo que permite a alguien que venga del lado de Windows acostumbrarse fácilmente. Por otro lado, permite a quién le interese, aprender y profundizar en la comprensión de los ordenadores y de cómo funcionan, ya que sigue siendo un sistema Linux al fin y al cabo. Además, tiene infinidad de programas para todo tipo de necesidades, totalmente gratuitos, en la línea de la filosofía del software libre. Tampoco quiero engañar a nadie, por lo que diré que hay programas que a día de hoy no tienen un equivalente en Linux que sea satisfactorio, pero hay opciones para usar los programas de Windows en Linux. Algo más complicado, pero a mí me merece la pena.


Entremos más en detalle: ¿quién quiere esto del Linux, para qué, por qué? Bien, pues hablaré de mi experiencia personal y que cada uno saque conclusiones. Me cambié a Linux por eficiencia. Tenía, como digo, un ordenador muy potente, pero me daba cuenta que con Windows Vista estaba perdiendo esa potencia en tonterías gráficas (que se podían desactivar, eso sí) y en una gestión deficiente de los recursos por parte del software. Así que decidí probar Ubuntu para ver si era cosa del sistema operativo o del ordenador en sí. Claramente era del sistema operativo. Así que ahí estaba, con un sistema operativo nuevo que debía aprender a usar y en el que, si algo salía mal, no había servicio técnico detrás del teléfono para arreglar nada (aunque nunca he llamado a un sitio de estos, solía meter mano yo mismo).

No sé, No entiendo, esto está roto

Lo primero que aprendí es que prácticamente cualquier problema que un usuario medio pueda tener, está resuelto en Internet. Tal cuál. Básicamente copias en Google el error que te salga y aparecen foros y webs donde gente ha tenido previamente ese problema y otra gente se ha dedicado a resolverlo. Ahora bien, no se resuelve siempre instalando un parche ni nada parecido, sino tecleando unos comandos en la consola (lo que sería el MS-DOS, o cmd de Windows, pero en versión Linux). Eso da un poco de miedo al principio, pero no supone ningún problema en realidad. Es una bendición porque no tienes que esperar a que la compañía de turno saque una actualización o un parche, ya que algún genio de la informática o algún grupo de programadores han resuelto el problema antes casi de que la gente se dé cuenta de que existe. Obviamente puede pasar que no haya solución a ese problema, pero lo cierto es que hasta la fecha, siempre he encontrado algún tipo de solución, aunque sea temporal, a cualquier problema que he encontrado. La mayoría de las veces, si a uno no le interesa saber más porque el ordenador es una mera herramienta, puede limitarse a seguir los pasos que vengan explicados para solucionar el problema.
Escritorio Ubuntu
Imagen obtenida desde http://clubdelectores.ning.com

El resto de programas y el sistema operativo en sí, se puede manejar sencillamente, muy parecido a Windows, con el ratón. Lo único que cambia es cómo están organizados los menús y cosas así, pero es algo a lo que cualquiera puede acostumbrarse en muy poco tiempo, además de ser algo que todos tenemos que hacer cada vez que cambiamos de versión de Windows. Si no, comparad cómo era W95 y cómo es W7.

Por otra parte, dentro de la filosofía Linux, uno puede encontrar manuales gratuitos para cualquier cosa que quiera hacer con su ordenador y con su sistema. Es parte de la filosofía: compartir conocimiento. Y yo, que soy un acaparador de conocimiento, tengo cientos de manuales en pdf que, quizá, algún día consiga empollar antes de que se desfasen.

Por lo que ya quiera programar, editar imágenes, hacer presentaciones o textos, configurar una impresora o montar un servidor, encontrará exceso de información en la red. Manuales, tutoriales, manuales cortos, avanzados, medios... Así que uno puede pensar cómo es posible que Linux no sea de uso común, con todas las ventajas que estoy enumerando. Pues vamos a ver porqué Windows sigue usándose mayoritariamente y no así Linux.


Muy bonito, bueno y barato, pero no funcionan los juegos

En realidad, el título de esta parte finnal no es cierto del todo. En Linux siempre ha habido juegos, quizá no grandes producciones ni triples A, pero siendo una comunidad tan grande con gente que sabe programar al más alto nivel, es obvio que los tiene que haber. Los problemas de este sistema operativo frente a Windows han sido siempre otros. Dejando de lado el monopolio que ejerció Microsoft durante los 90 (lo que llevó a los famosos juicios contra ellos en EEUU), algo que sólo una empresa privada y con una dirección única puede hacer, veremos qué pasa para que Linux apenas se conoca hasta ahora, que la cosa está cambiando. 

Linux tiene, desde mi punto de vista, dos problemas principales: la, en principio, mayor complejidad en su uso, y el software propietario. 

Respecto al primer problema, su mayor complejidad, se debe a una percepción asumida durante años. Linux se desarrolló en entornos de geeks de la informática, apasionados de la programación y profesionales. En principio, fue una sóla persona la que lo desarrolló (Linus Torvald, basándose si no me equivoco en UNIX, un sistema operativo antiguo, pero muy potente) y se fue desarrollando con los años, siempre con esa idea de ser un experimento, una forma de ver hasta dónde uno es capaz de llegar con sus propios conocimientos, dejando la sencillez de uso para un usuario medio como algo prescindible totalmente. Mientras tanto, Microsoft pasaba de MS-DOS y su línea de comandos (yo la adoraba) a los entornos gráficos, donde todo resultaba (a priori) más obvio y fácil de hacer. Hace tiempo que no es así y que usar Linux (depende de la distribución, eso sí) termina siendo tan sencillo como usar Windows o Mac

Respecto al software propietario, es decir, programas creados por empresas (de forma que no hay código fuente disponible para que nadie lo adapte ni lo mejore) que trabajan fundamentalmente para Windows, ya que es allí donde se encuentra su público objetivo. Esto se resume en videojuegos y programas de entretenimiento. También hay programas profesionales tipo Photoshop o de edición de video que no se encuentran en Linux, pero las opciones alternativas son bastante potentes e interesantes (Gimp es el sustituto de Photoshop en Linux, y creo que lo hace bastante bien).

Si embargo, últimamente se está produciendo el efecto de migración. Mucha gente está comenzando a usar Linux por diversos motivos, de forma que las compañías ven mayores beneficios en este sistema operativo y deciden portar sus programas para que sean compatibles. No podría establecer una causa de porqué ahora está más gente pasándose a Linux. Sólo puedo aportar los motivos personales que ya he comentado, así como el hecho de que si tienes un ordenador antiguo, instalar una versión reducida o más ligera de Linux, devolverá a la vida a ese ordenador haciéndolo usable hoy en día. No en vano, tengo un Pentium II con otra distribución de Linux, llamada Linux Mint Lite (lo de Lite significa que es una versión ligera para ordenadores poco potentes), y funciona muy bien... funcionaba hasta que se quemó la fuente de alimentación, pero eso es otra historia.
Imagen de
http://www.pixfans.com/los-mejores-juegos-para-linux/

Respecto a los videojuegos y aplicaciones de video y demás, cada día la brecha es menor. Recientemente se ha lanzado la plataforma Steam (de VALVE, los del Half Life) para Linux, y cada vez más juegos (principalmente de autor, para qué mentir) se lanzan con compatibilidad con este sistema. Así que es de esperar que dentro de un cierto tiempo no haga falta tener un Windows instalado para echar una partida.

En cualquier caso, y por ir cerrando la entrada, mi opinión es que Linux es un sistema muy interesante, divertido si te gusta frikear y con muchas ventajas. Pero tampoco hay que ser extremista: en el portátil tengo Windows por cuestiones de trabajo (y de juegos), y también me funciona bien (sí que es cierto que lleva Win7, que me parece de los mejores Windows que recuerdo). Hay que sacarle partido a cada sistema sin enrocarse en una posición radical.

Si queréis probarlo, incluso sin instalar el sistema:
http://www.ubuntu.com/ubuntu

O bien, Linux Mint:
http://www.linuxmint.com/

lunes, 21 de febrero de 2011

La Isla del Millón de Informes

Este relato, o lo que sea, lo comencé a escribir hace bastante tiempo, al poco de sufrir el Windows Vista en mis propias carnes. Tras mucho tiempo en el almacén de los borradores, he conseguido terminarlo. No es que sea muy bueno, pero lo cierto es que en su momento, fue como una forma de desestresarme ante los constantes fallos del SO que usaba entonces. Ahora, como vivo en Linux, carezco de la frescura de la ira y la rabia reciente que provocan los fallos constantes de Win, así que igual ha quedado algo descafeinado. Pero por una cuestión de homenaje al santo día que decidí pasar de todo lo relacionado con Windows, lo publico ya acabado.


 Parecía ser el único superviviente, aunque no por mucho tiempo. En medio del mar, agarrado a un chaleco salvavidas, poco iba a poder hacer. Recordaba confusamente cómo había ocurrido todo: estaba en el baño del avión, intentando afeitarse para llegar al otro lado del pacífico en condiciones para la reunión. Los japoneses eran muy suyos, y no era cuestión de que se tomaran a mal que no fuese impecable. Lo siguiente que recordaba era ese sonido tan peculiar a través de la megafonía del avión. Él había elegido ese tono para que sonase tras un error de Güindous, antes del pantallazo. Desde luego, era una mala señal. Luego todo fué caos y destrucción. Recuperó la consciencia, agarrado a ese chaleco salvavidas naranja, en medio de un vasto océano y sin nada alrededor. Un panorama desolador... ya no llegaría a la reunión en condiciones; probablemente no llegase nunca.

Medio dormido, esa noche, recaló en una superfície blanda, pero algo áspera. Tras la confusión inicial (la inanición y la sed ayudaron en su torpeza mental) descubrió que eso que estaba tocando con las manos, era arena. ¡Estaba en una playa! Por tanto, estaba en tierra firme. Se arrastró fuera del agua, buscando un cobijo en lo que supuso que eran palmeras cerca de la orilla. Estaba salvado... o eso parecía.

A la mañana siguiente, el sol le despertó de un zarpazo, dañando sus ojos y la piel saturada de sal. Se incorporó como pudo y fué a buscar algo que comer y algo que beber. Como siempre pasa en las películas, los cocos le salvaron del apuro. Lo único que podía hacer era esperar por si pasaba algún barco o avioneta de rescate, intentando recordar qué haría El Último Superviviente en su lugar. Aunque se acordó que ese programa resultó ser una estafa. Así que a falta de nada mejor que hacer, le empezó a dar vueltas a la reunión a la que no asistiría.

Todo el asunto giraba en torno a la nueva gestión de los informes de errores del sistema operativo Güindows Lista, ese nuevo SO con una tecnología innovadora que producía unos efectos visuales para mejorar la experiencia de usuario, con ventanas en 3 dimensiones, botones animados, transiciones audiovisuales entre ventanas, y animaciones dinámicas, usando únicamente el 80% de los recursos del ordenador. En cuanto al funcionamiento interno, tampoco tenía mucha idea de cómo era. Si no recordaba mal, era más o menos igual que el ya famoso Güindous 1995, con alguna modificación. Pero como decía su presidente: "Si funcionaba hace 10 años, no veo por qué habría que cambiarlo".  Y era verdad. La cuestión era, que los errores generaban unos informes para mejorar el sistema, porque un SO siempre daba errores, de forma habitual. Era algo normal.

Pero para demostrar que se preocupaban de los usuarios, habían implementado esa herramienta. Aunque el problema estaba en cómo gestionarlo. Él había sido un innovador, un creativo, y había realizado una serie de subcontratas subcontratadas por los subcontratadores de la compañía que dejaban los costes de todo el asunto en calderilla para la compañía. No tenía ni idea de quién leía esos informes, ni dónde estaban ubicados ¿Corea, Vietnam, India? Según uno de los subcontratistas (el segundo o el tercero, no recordaba) iban a situarlo en algún rincón perdido dónde "trabajarían más cómodos... y más barato". Quizá no supiesen solucionar los problemas bien. Pero ahí estaba la magia. Y eso era lo que iba a explicar a los japoneses, con intención de animarles a invertir en una compañía tan inteligente y moderna. Además, estaba en el aire un contrato de exclusividad para instalar el SO en los ordenadores de las empresas japonesas. Por eso, era importante demostrar que se había solucionado el tema de la asistencia a los usuarios cuando surgía algún problemilla.

Su punto fuerte era la atención al cliente. Tiempo atrás, ya se le ocurrió eliminar a los teleoperadores, y establecer mensajes de error que el sistema operativo de cada ordenador les enviaba por internet. Así, en ese rincón perdido, trabajando cómodo y barato, había un equipo de trabajadores (con conocimientos nulos de programación) que revisaban esos informes para corregir problemas, y mejorar el funcionamiento. Trabajadores subcontratados entre 3 y cinco veces, en una cadena de abaratamiento de costes. Y lo que se habían ahorrado se había convertido en un bonito yate en el puerto de su chalet. 

Lo que no sabrían nunca los clientes es que esa solución no era necesaria, porque una vez comprado el sistema operativo, y una vez monopolizado el mercado, no importaría si se desentendían de los clientes. Podrían incluso no dar soporte... qué más da, cuando la mayoría de la gente cree que tu sistema es la única opción.

En cualquier caso, lo importante en ese momento era encontrar la manera de volver a un lugar civilizado, y quizá podría asistir por videoconferencia a la reunión. Así que le tocaría recorrer la isla para encontrar a algún nativo que, a cambio de alguna baratija occidental, le diese comida y le llevase a un sitio con transportes. Así que echó a andar buscando un sitio elevado, para localizar alguna posible aldea.

Un par de horas después, estaba en lo alto de una colina, y casi le da un pasmo. ¡Había una serie de cabañas en un recinto, con lo que parecían generadores eléctricos y placas voltaicas! Los paneles y generadores parecían relativamente nuevos. Sería una estación científica, y recibirían visita de forma regular, así que podría volver... y no descartaba un bañito caliente, antes de marcharse. Así que echó a correr hacia allí.

Todo era un tanto raro. La verja no estaba cerrada, y no se veía movimiento fuera de las cabañas. Pero indudablemente había gente allí, porque se oían una especie de ruidos y sonidos electrónicos, así que entró en la primera cabaña a la que se acercó. Olía a cerrado y cuando sus ojos se adaptaron al interior, sólo pudo distinguir unos cuantos servidores conectados a una cantidad ingente de impresoras de aguja, de aquellas que ya no se fabricaban, imprimiendo como locas haciendo un ruido ensordecedor. El resto de la habitación estaba lleno del papel que escupían sin cesar. Recogió uno de los pliegos, y leyó:

Informe de Errores de Güindous

A fatal excepcion EO has ocurred at 0028:C0011E36 in VXD VMM