martes, 26 de octubre de 2010

¿Porqué África SIEMPRE empieza en los Pirineos?

Aquí estoy, recién licenciado en físicas, y en paro, como casi todo el mundo. Y como uno tiene tiempo de pensar, mientras está en la cola del paro, o del pan, o de la tienda de videojuegos (que tengo mucho tiempo para hacer cola), pues piensa cosas.

Y pienso porqué España está en esta situación tan problemática, cuando algunos países de Europa empiezan a ver brotes verdes (pero los de verdad) y nosotros no. También comparo con los E.E.U.U., cultura que, como dije, estoy conociendo más a fondo gracias a leer la Newsweek de manera habitual. No soy, ni pretendo ser, un entendido de la economía y la política, pero sí que me quedo con cosas que entiendo, e intento ver porqué funcionan.

Uno de los principales problemas en este país es, sin duda, la visión a corto plazo de las políticas que se realizan. Básicamente se mira a cuatro años vista para obtener réditos antes de las elecciones. Todo lo demás da igual. Pensando en ello, me di cuenta (¡Oh, iluminado!) que lo que necesita este país es una nueva clase política. Es más, lo que necesita este país es que desaparezca la maldita clase política. ¿Otro panfleto radical que aboga por matar a los políticos? No. Me refiero a lo siguiente: existe una clase política, y ese es el problema. Un político lo es, no es su profesión, sino su forma de vida. Gente que empieza en los partidos políticos a los 18 añitos, siguiendo las consignas de su líder sin pensar si tiene razón o no (según me cuentan, las asambleas de los partidos, son todo menos democráticas). Y así van medrando, por el camino del caracol (panza al suelo, arrastrándose tras su líder y dejando reguerillo de babas), hasta conseguir alguna diputación, o puesto menor. De cara a seguir peloteando, para ascender más aún.

Conclusión: la gente que está en política, no tiene contacto con la realidad, hace las cosas de cara a las elecciones, o de cara a obtener un ascenso. No hay políticos (por lo menos no abundan) que de verdad se preocupen por que el país vaya bien. No hay sentido de Estado (y que nadie me hable de patriotismo, esto es pura supervivencia).

Haría falta alguien con la sangre fría y la sensatez de hacer cosas impopulares, pero que son necesarias. Ejemplo espinoso, el de los mineros de Asturias. Los políticos procuran hacerle la pelota al sector, prometiendo ayudas y reformas que luego Europa se encarga de tirar por tierra. Pero qué habría que hacer... Reconvertir el sector. Sí, es duro, y más para la gente que se dedica a ello, es fácil decirlo desde mi posición, etc. Pero amigos, el carbón es una industria obsoleta. Está prohibido instalar nuevas calderas de carbón, las fábricas de nuevo cuño no funcionan a carbón, es contaminante; implica un trabajo muy muy arriesgado, que no estaría bien pagado, salvo que se pusieran precios prohibitivos. Y China proporciona carbón a un precio muy inferior (aunque la calidad pueda ser también inferior, la rentabilidad es lo que manda).

Así que no hablo de abandonar a su suerte a los mineros y sus familias, pero tampoco dotar de ayudas a un sector obsoleto, y recibir penalizaciones económicas de Europa por utilizar y promover una energía muy sucia, y poco rentable. Sería un paso atrás. Así que parece que lo mejor para todos sería una reconversión. Los mineros tendrían otra forma de ganarse la vida y no se les abandonaría a su suerte, y los españoles no cargaríamos con multas y pérdidas económicas por mantener esa industria.

Pero no existe un político capaz de tomar esa difícil decisión. Prefieren dorar la píldora a todo aquél que pueda dar votos, aunque luego les dejen vendidos (como parece que ha ocurrido). Peor aún, prefieren vender la moto de que ayudan a los obreros y trabajadores, aunque luego paguemos sanciones por ello.


Y ese puede ser el problema. Que los ciudadanos tenemos la mente un poco cuadrada. Hay dos ideas básicas que están bien metidas en la cabeza del ciudadano de a pie, a saber: defender a muerte al trabajador (aunque sean medidas que ralenticen la productividad, o dificulten el dinamismo del mercado laboral), y que el empresario siempre es igual, un ogro que quiere lo peor para sus empleados.

Con este bagaje de ideas en la cabeza, resulta que uno encuentra propuestas de reforma laboral del tipo de "prohibamos el despido", los más radicales; o "encarezcamos el despido" y "aumentemos las indemnizaciones". Pero resulta que todo eso son sandeces, porque la economía necesita de empresarios, porque en este país por ejemplo, la mayor parte de empresarios son PYMES, es decir, empresas familiares de gente que decidió no trabajar para nadie, o que tenía una idea y se arriesgó a ponerla en práctica. Y si hacemos todas esas medidas restrictivas, no sólo no mejoraremos las tasas de contratos en este momento de crisis, sino que las empeoraremos. ¿Cómo va a contratar una empresa a nadie, si luego va a resultar imposible, o carísimo despedir a esa persona si no resulta la adecuada? 

Vayamos a lo ideal. Resulta que un empresario puede ser una persona normal, que ha tenido el valor de arriesgar dinero y esfuerzo en una idea. Por esa idea y ese riesgo, pretende conseguir beneficios y no perder dinero. Pero la percepción general es: un empresario se aprovecha del trabajo de otros, y despide a gente si le dejan. Bien, un empresario proporciona trabajo: no es que se aproveche, es que se juega la pasta para conseguir más, y por el camino, contrata a gente. Por otro lado, si despide a alguien puede ser porque no puede mantener la empresa y pagar al personal (en tiempos de crisis sobre todo), así que para no arruinarse, despide.

Ahora dejemos lo ideal: un empresario pretende enriquecerse, como todos, pero siempre hay algunos que pretenden hacerlo de forma ilícita (pagando poco, explotando a sus empleados, contratos basura o ilegales...). También puede ser una empresa grande, gestionada por una junta de accionistas que apenas perciben al trabajador individual, dentro de la masa que conforma esas empresas grandes. Bien, esto ocurre muy a menudo. Pero no olvidemos que un trabajador, y más en este país, también puede ser un vago, escaqueador profesional, o incluso (perdonen la blasfemia que voy a soltar) ser un incompetente. Así que resulta que no podemos permitir que un empresario haga lo que quiera con los trabajadores, ni los despida arbitrariamente (porque le caen mal, porque le discuten, no hacen horas extra gratis, lo que sea), pero tampoco podemos permitir que un empresario cargue con auténticos inútiles, que pasan de trabajar o de hacerlo bien.



¿Abaratamos el despido entonces? Tampoco propongo eso. Pero aunque no soy economista (de momento...), me parece que endurecer la ley contra el despido, no va a ayudar. Y hacer caso a la CEOE, me temo que tampoco. Lo que parece mejor es que despedir por problemas económicos, o por ser un mal trabajador (demostración mediante) sea fácil y no muy caro para un empresario. Pero despedir sin motivos (sin pruebas que demuestren mal resultado del trabajador o que muestren mala situación económica de la empresa) sea caro, y difícil.

Creo que cambiando las cosas para que sea fácil despedir a los vagos, o los incompetentes, facilitará a las empresas contratar más gente; a la gente le facilitará montar más empresas. Y todo esto junto, podría promover una mejora de la economía, mejora de las innovaciones empresariales, y mejora del nivel de este país.

Pero para ello necesitaríamos políticos que realmente se preocupasen de hacer que este país funcionase, valientes como para acometer medidas poco populares, pero necesarias; políticos que lo sean de forma circunstancial, que fuesen trabajadores en otros tiempos pero que pretenden mejorar las cosas. Sin embargo, mientras la política sea una forma de vida, una profesión, nunca tendremos eso.

Y mientras los ciudadanos no espabilemos y dejemos de ver la relación empresario-trabajador como una relación explotador-explotado, no podremos avanzar, ni crear nuevos modelos de negocio que mejoren nuestra situación.

8 comentarios:

Piedra dijo...

Todo lo que escribes sobre condiciones laborales, me hace entender que jamas has trabajado por cuenta ajena ni has tenido a ningún empleado.
Se puede perfectamente y gratis, despedir a una persona si no supera su tiempo de prueba (a los 12 años no es lógico que descubras que esa persona no trabaja) y por causas justificadas tampoco es caro echar a un empleado (con pruebas, vamos).

Hay parásitos, por supuesto, pero eso es culpa de los que los contratan, o mas bien de los que no filtran esa contratación en su momento con los métodos que tiene a su alcance.
Ese sería un problema, pero creo que el de hoy día es otro. ¿Como no vas a encontrar una persona capacitada y responsable entre 4.000.000 de parados?, el problema es que es mejor contratar mano de obra barata y tener dos/tres por el precio de uno. Claro, después nos quejaremos del rendimiento del trabajo, pues normal, contrata profesionales y comprueba que lo son, mientras están en el periodo de prueba que ofrece cualquier contrato.

respecto a la clase política, no creo que sea un problema exclusivo de España, esto sucede en todo el mundo, pocos son los que se meten en política por vocación en vez de para vivir del cuento, pero con Franco no se vivia mejor, te lo aseguro. Aunque eso si, los que se oponían a él lo hacían realmente por unos ideales y unos principios (que perdieron al llegar al poder...) diferentes a los que se pueden tener hoy día.

Piedra dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=BT3h6Z2jeus&feature=player_embedded#!

G de Galleta dijo...

En primer lugar, jamás he dicho (ni diré) que con Franco se viviese mejor. Si te ha sonado franquista lo que dije de "sentido de estado", estás muy equivocado. Que en este país cualquier cosa que suene a patriotismo (que tampoco me considero especialmente patriota), levanta ampollas.

En cuanto a trabajar, llevo desde que tengo edad legal, trabajando (10 años ya). Curros de mierda,curros mejores, con jefes gilipollas, jefes competentes, en empresas grandes, pequeñas y medianas. Y el tiempo de prueba es una buena idea, pero solo descarta al que tiene una incapacidad natural para el trabajo. Cuando comentaba que resulta difícil despedir, me refiero a que los vagos o incompetentes, se esfuerzan el tiempo de prueba, para conseguir el puesto, y luego vuelven a las andadas, o se relajan, o no sé qué pasa. Concretamente, pensaba en el caso de un amigo mío, que es empresario. Una empresa pequeña, no es un magnate, es familiar, y no se sienta en un despacho acariciando billetes. Curra como un cabrón. Y tuvo un empleado que hacía bien su trabajo al principio (y en periodo de prueba, los errores son más normales) y que según fue pasando el tiempo, fue dejándose, y desentendiéndose del trabajo. Al final, resultó más barato no renovar y estar revisando todo el trabajo de este tipo, que despedirle en ese momento. Hablo de casi 4 meses.

Efectivamente, como dices, despedir a un trabajador es fácil y gratis si tienes pruebas, pero lo difícil es conseguir esas pruebas. ¿Cómo demuestras que un trabajador es vago, o incompetente, o que el trabajo salió mal por culpa del trabajador? No es tan fácil como parece.

Y en cuanto a que en 4 millones de parados hay gente competente, estoy totalmente de acuerdo. No quise decir en el post que la culpa de nuestra situación es sólo de los trabajadores o de los políticos. Las empresas, sobre todo las grandes, también son culpables. Malos sueldos, malas condiciones, la política de "vale más ganar dinero a corto plazo que invertir en un buen servicio"... es un problema de la sociedad en conjunto. Lo que quise recalcar es que nunca se mira al trabajador como parte del problema, sino como un agente ajeno al problema, y no es así.

Y sigo sin entender el porqué de tu alusión a Franco. Me ha desconcertado. un saludo!

Raúl dijo...

Hola G! Soy Rulo:

Hace poco tiempo que vengo leyendo tu blog y en lineas generales me parece chulo, aunque tengo que reconocer que ultimamente me asustan un poco tus opiniones sobre política y economía. Más que nada porque nos conocemos desde hace muchos años y de un tiempo a esta parte tus opiniones han girado hacia el liberalismo, y reconozco que...no te reconozco! Aún recuerdo cuando fuimos juntos a votar en las ultimas elecciones municipales y en lugar de marcar el PSOE marcaste Acción Yuntar (por que la papeleta estaba mal hecha, ¿te acuerdas? que bueno). Hoy en día ni tu ni yo votaríamos al PSOE, está claro. Pero no tengo claro a quien votarías tu.
Cuando uno crece y madura, lo que en principio puede ser una idea quizá radical, se modera un poco, es normal, pero ¿qué fue de esa foto del Ché que tienes colgada en tu corcho? (creo que sigue ahí, pero está tapada por post-it anotados y algun que otro papelajo); ¿y de fumarla dentro de una canadiense en la fiesta del PCE?...

He reflexionado sobre este cambio en tu mentalidad, y creo que en los ultimos años de carrera, además de tener algún compañero que te ha influido, creo que también se debe a que al especializarte en una carrera altamente técnica y debido a cómo está el mercado laboral ultimamente, solo ves solución de trabajo en la empresa privada (lo cual es respetable y además lógico). Pero creo que esto no debe influir en lo que es básico y sagrado desde mi punto de vista, y es que hay que defender a las personas físicas por encima de las personas jurídicas. Más que nada, y sin entrar en temas político-económicos, porque la economía de los países ricos se basa en el sector servicios (independientemente de que sean multinacionales o pymes), y el sustento y motor de los servicios son los trabajadores. Es decir, sin personas físicas no hay personas jurídicas. Sin trabajadores, la economía se estanca.
No olvides de donde procedes, quienes son tus iguales y que para una persona jurídica (y algunas poderosas personas físicas) solo eres un dato, una cifra, nada más...

El sueño americano solo es eso, un sueño.

Por cierto, me molabas más cuando leías más El Jueves y menos Newsweek, jajaja

Seguiré apareciendo por aquí. Para cualquier aclaración, ya sabes donde encontrarme.

1 abrazo

G de Galleta dijo...

Qué tal Rulo! Pues bueno, sí es cierto que las ideas se moderan, o incluso se cambian. Pero no creo que me haya ido al liberalismo total. Sigo creyendo que el estado debe proporcionar los servicios de sanidad, educación y protección al ciudadano, independientemente de su situación (trabajador, parado, estudiante, jubilado...). También es verdad que estar en una situación en la que mi trabajo vendrá principalmente de la empresa privada, me ha hecho replantearme qué es eso de La Empresa. Y resulta que la mayoría de las empresas que existen, están formadas por gente como tú, que curran como nadie para que su negocio siga adelante. No hablo (y cuando escribo esta entrada, que ha traído algo de cola para lo que es habitual en el blog, tampoco) de las multinacionales, de esos emporios poderosos, que no reconocen fronteras, sino beneficios. Cuando hablo de empresas, pienso en pymes (que hay jefes cabrones también, como en todo); cuando me quejo de que la gente es vaga o está mal formada, o no pone empeño en su trabajo, pienso en gente que se cree con derecho a mucho, sólo por ser trabajador.

Lo que he dejado de pensar, desde aquellas fumadas en el PCE, es que el empresario es El Malo, y el trabajador El Bueno. Resulta que todo es una cuestión de matices, y no de posición. Conozco trabajadores que merecerían el despido por su incompetencia, por su falta de responsabilidad (que hacen perder dinero a ese empresario que se lo curra cada día, como tú o como tu padre), y que al final, el que les contrata no tiene más remedio que esperar 4 meses a que se acabe su contrato, porque sale más barato, te suena, ¿verdad? Y resulta que se va tan contento pensando que qué buen tiempo ha pasado trabajando allí.

En cuanto a quién votaría, te lo digo sinceramente: a nadie. No encuentro un partido político que realmente quiera hacer avanzar al país, y no ya al país, sino a la gente que vivimos aquí. No encuentro a nadie capaz ni con valor, para afrontar medidas impopulares, como algunas de las que comentaba en este artículo. No te asustes, que sigo considerando a las personas por encima de los intereses económicos, y no se me pasa por la cabeza votar al PP o a la Rosa Díez. Pero también considero que los empresarios son personas (repito, pymes, no multinacionales con consejo de dirección), y son gente que arriesgan mucho. Y entonces pienso que tampoco voy a votar a ningún partido de izquierdas, porque hace tiempo que perdieron el contacto con la realidad. No hay malos ni buenos absolutos, y la izquierda política sigue con el discurso de luchar contra el empresario opresor y luchar por los derechos del trabajador por encima de todo. Pero se les olvida una cosa, y es que en el mundo que tenemos, la economía funciona de una determinada manera, las empresas deben tener beneficios, y eso implica que hay que poder despedir y contratar gente (no me meto en las formas, sólo en las acciones). Otra cosa es que me digas que hay que cambiar el sistema, entonces me alegraré. Pero en el mundo en que vivimos, hay que despertar de los sueños de la izquierda, y no caer en el engaño de la derecha.

Creo que el cambio que he sufrido en mi manera de pensar tiene un nombre: pragmatismo.

Y en cuanto al Jueves... el humor fácil nunca me ha gustado demasiado, y últimamente esta revista es todo el rato igual. Además de "críticas políticas" muy alejadas de la realidad. Justo lo que critico en esta entrada. Pero hablaremos delante de unas birras sobre esto.

P.D.: el sueño americano sólo lleva a la desgracia, porque siempre están buscando y nunca llegan a ninguna meta. Por eso su capitalismo es tan atroz. Leer la Newsweek me vale para entender algo su forma de ver las cosas (y aprender inglés, principalmente), aunque me cambie ciertos puntos de vista.

Jaime dijo...

Pues yo creo que es bueno cambiar de opinión y cambiarla tantas veces como sea necesario. Y los principios básicos por los que uno se rige hay que someterlos a examen constante. Creo que G (o más bien al ego del alter ego), por el tiempo que yo le conozco, no ha cambiado de opinión en lo fundamental: la gente importa. Uno no se vuelve un cabrón desalmado. A uno lo crían como a un cabrón desalmado. Podría parecer que si uno se plantea, aunque sea por un momento, la veracidad de la dicotomía Empresario malo - Trabajador bueno, comete una blasfemia ante el santo Marx que no se puede pasar por alto. Los comentario del blog se convierten en insinuaciones de que si eres un franquista o que si has cambiado, tío, has cambiado.
En cuanto a que es fácil, y gratis, despedir a los trabajadores incompetentes: Já. Si uno tiene un contrato indefinido esta muy blindado y claro, los que no lo tenemos sudamos tinta para conseguirlo porque los empresarios serán lo que sean, pero tontos, lo que se dice tontos, no son, y muchos están escarmentados y otros son uno hijosdeputa a los que no se puede meter mano porque ¡atención!: si no tienes un contrato indefinido ni la UGT ni Comisiones te defienden (en la mayoría de sectores), es más, no te puedes ni afiliar como trabajador sino solo como simpatizante. Pero oiga, que llevo currando 12 años aquí, lo siento, si no me enseña su contrato indefinido no le puedo representar.
Querido G eso de leer el Newsweek te ha convertido en un neocon cavernario cercano a la derecha extrema, te conmino a dejar de leer ideas peligrosas cuanto antes o corres el riesgo de empezar a leer The Economist, el NYTimes o de hacerte cura (cura franquista, claro).

Saludos

PS No he entendido muy bien la contraposición entre personas físicas y personas jurídicas. En serio lo he leído tres veces y no me entero

Raúl dijo...

Ay Jaimón, no puedo replicarte sin acritud, tanta como despide tu comentario por lo simplista y lo demagogo del mismo:

qué quieres que te diga, matizar la opinión no es malo, pero entiende que yo pienso que ciertas opiniones están equivocadas por lo dañino de sus principios.
Sinceramente, hay principios básicos que no deben ser sometidos a examen constante porque caes en un relativismo moral que al final siempre tiende a lo mismo: beneficio para unos, perjuicio para muchos. Si no abre los ojos y dime en que mundo vivimos...Desde luego no dudo que tu opinión será que vivimos en un mundo justo.

Comentas, sin sentido, a cerca de (lo que tu llamas) plantearse la veracidad sobre la dicotomía empresario malo - trabajador bueno. No creo que en esta tontería merezca la pena extenderse más. Pero sí en lo tocante al "santo Marx", sin el que no sabríamos lo que es un convenio colectivo. Deseo realmente que seas CEO de alguna empresa para que no tengas que "rebajarte" manifestandote para mejorar el mismo (si lo tiene).

Por supuesto G, no sigas leyendo Newsweek si vas a convertirte en un neocon cavernario cercano a la extrema derecha o simplemente si vas a comulgar con algunas ideas de los peperos, porque no hay nada más tonto que un obrero de derechas...

PD: respecto a lo de personas físicas vs personas juridicas, parece que seas de letras. Te lo explicaré en tu idioma:
2+2= es imposible mejorar las condiciones de los trabajadores si se mejoran las condiciones de las empresas a cualquier precio. Es decir, el mayor beneficio para una empresa se consigue, entre otras cosas, reduciendo costes. ¿Te hago un esquema?
Insisto, espero que por muy competente que seas, que no lo dudo, nunca tengas que luchar por tus derechos como trabajador. Así podrás seguir equivocándote libremente.

G de Galleta dijo...

Bueno, no me convertiré en un neocon cavernario, aunque leyendo esa revista, como cualquier otra cosa escrita por gente que sabe lo que dice y porqué lo dice (otra cosa es que yo esté de acuerdo con él o no), sí que pueden cambiar mis visiones acerca de ciertos aspectos. Obviamente, cambiando de perspectiva se entienden muchas ideas que antes no se entendían. Pero desde luego, no me cambiarán en lo esencial... salvo que me convenciesen de que la vida individual no tiene importancia frente a la empresa. Pero eso sería algo así como una colmena, y me gusta mi pequeño individualismo. :)