lunes, 4 de julio de 2011

Anumerismo en el día a día

Llevo un tiempo largo sin escribir en el blog, lo que me aleja de mi meta, que es llegar a ser divulgador científico de fama mundial. Pero no ha sido falta de interés, sino falta de concentración e ideas. Ha pasado un tiempo desde que acabé un curso del CIEMAT sobre energía solar fotovoltaica, y salvo cosas puntuales (libros que me estoy leyendo), apenas he tocado cosas relacionadas con la ciencia que me pudiesen inspirar. Desde luego, la inactividad es lo peor para la creatividad...

¿Qué es el anumerismo? En pocas palabras, la incapacidad para comprender los datos, estadísticas y números que nos rodean a diario. ¿Es grave? Pues sí, principalmente porque esta persona no puede interpretar esos datos correctamente, por lo que necesita que alguien (una persona, un periódico, una televisión...) se los explique. Por tanto, esta persona tiene que "creer" lo que le dice alguien, ya que no tiene forma de comprobar mínimamente si es cierto o no. Me dirán muchos que no podemos saber de todo, y hay veces (muchas) en que no nos queda más remedio que "creer". Pero me estoy refiriendo a cosas más cotidianas que la nueva colisión conseguida en el LHC, o el nuevo descubrimiento de genética molecular. Hablo de estadísticas y datos como los que aparecen a diario en los periódicos: reducir la velocidad de 120 a 110 km/h producirá un ahorro de entre un 11% y un 15%; o que las mujeres cobran un 15% menos que los hombres. Son dos casos, pero hay muchísimos más. Y para no dar lugar a mal entendidos, veamos qué quiero decir.


Empecemos por la velocidad. Hay otros blogs que han hecho unos sencillos cálculos (aunque no encuentro los enlaces) para ver si esto es así, pero si uno no es anumérico, y se detiene un rato a pensar, probablemente le asalten las dudas acerca de si esa cifra de ahorro es real o no. Como conductor, y como ciudadano que ve cómo es el tráfico, no resulta difícil darse cuenta que el mayor gasto de combustible para un coche se produce en las ciudades. Atascos, búsqueda de aparcamiento, vueltas para encontrar la calle... La gente que usa coche, suele usarlo dentro de la ciudad, principalmente porque la gente suele vivir en la ciudad (y aceptamos pueblos y barrios periféricos). De manera que la mayor parte del tiempo, el coche se usa por calles y autovías dentro de la ciudad, donde en pocas ocasiones se pueden alcanzar los 120 km/h. Teniendo en cuenta que un conductor promedio puede realizar unos 3 viajes largos al año (para ir de vacaciones), y creo estar siendo generoso, difícilmente reducir la velocidad en 10 km/h en esos 3 casos, vaya a suponer un 11% de ahorro de combustible, porque... ¿en serio el 11% de lo que uno gasta al año, se corresponde con ir a 120 en vez de 110, cuando a esa velocidad sólo se va en un porcentaje bajo de las ocasiones?


Vamos a por el caso que podría ser polémico. "Las mujeres europeas cobran un 15% menos que los hombres". No pienso desmentir la afirmación, porque no encuentro motivos para hacerlo. Sin embargo, sí que es cierto que el anumerismo provoca estragos en este caso concreto. Un gran número de gente, demasiad gente, cuando lee esto, no entiende realmente lo que significa, por ser anuméricos. Me explico: esta estadística está hecha de la siguiente manera, a grandes rasgos. Se coge una muestra de hombres de diferente edad, empleo y sector social de forma que sea representativa de la población, y se calcula su sueldo medio. Se hace lo mismo con otra muestra de igual tamaño, pero esta vez de mujeres. También se calcula su salario medio y se compara con el anterior. 

Y resulta que el salario medio de los hombres es un 15% mayor que el de las mujeres, lo que no significa que los hombres ganen un 15% más. Vaya, ya nos la han colao. No entender este hecho significa que uno puede llegar a creer que en un mismo puesto, en una misma empresa, siendo hombre se percibe un 15% más de dinero. ERROR. Lo que dice el dato es que los hombres tienen acceso a puestos de mayor remuneración que las mujeres, motivo por el que el salario medio es mayor. También puede ser que las mujeres puedan llegar a renunciar a puestos de más responsabilidad por asuntos familiares y que los hombres estén menos dispuestos. Y por eso hay que entender el dato, para poder actuar acertadamente y solucionar estos problemas. Si nos equivocamos de problema, fallaremos la solución. A titulares de este tipo no los llamo tendenciosos porque me temo que los periodistas que los escriben tampoco entienden los números como debieran, y caen en el error que hemos comentado.


Obviamente, más allá de la poca comprensión que uno pueda tener de estadística básica o de números, uno también debería aplicar el sentido común. Teniendo un Ministerio de Igualdad, leyes de igualdad de género y tal y como están las cosas, me resulta difícil pensar en que hay gente que cree que una mujer cobra menos dinero por el mismo trabajo que un hombre, y no pasa nada. En este país, a esa empresa se le caería el pelo en cuestión de minutos. Todo esto es debido al anumerismo que nos invade como una plaga.


Y si hablamos de estadística y probabilidades, en juegos de azar y cosas así, ya es la hecatombe. La gente no entiende la probabilidad, no conoce qué es un suceso dependiente, ni independiente. Y por desgracia para ellos, aplicar la intuición en temas de azar, avoca al fracaso. 

En los blogs que inspiraron esta entrada se habla de la gente que compra en Doña Manolita, una administración de lotería de la calle Gran Vía, en Madrid. Es una administración que reparte muchísimos premios, lo que es un indicio claro para mucha gente de que está tocada por la diosa Fortuna. ¡Así que es de locos no comprar lotería allí!. Sin embargo, volvemos a ver que la interpretación de un número es muy importante. Porque resulta que no importa cuántos premios reparta la administración cada Navidad, sino la relación entre premios/décimos vendidos (datos que no aparecen en su web, curiosamente :). Si nos fijamos en eso, nos daremos cuenta que no reparte más suerte que las demás administraciones, sino más décimos.


Por eso, creo que el anumerismo es grave, y puede que facilite la aparición de pseudociencias y timos relacionados. También por eso creo que, al contrario de lo que la gente piensa hoy en día, es más grave no entender las bases de la estadística y la probabilidad, que no haber leído nunca a Becker, Machado o Pérez Galdós. Aunque esto último tampoco lo recomiendo, os perderías grandísimos autores.

3 comentarios:

Carlos dijo...

¡Nuevo blog! Bueno, te he comentado en el blod de ciencia y sus demonios, pero me parecía feo no dejarte un comentario aquí.

G de Galleta dijo...

Pues gracias! Así no parece que escribo para el vacío de Internet :)

metaforados dijo...

Buena la última frase. Y además, Machado y Galdós ¡ya emprendieron la cruzada contra la ignorancia!
Saludos G