miércoles, 17 de marzo de 2010

Nostalgia en forma de Maldición



Pues sí. A todos aquellos que jugaron con un 486 o superior nos cayó una maldición que, con el tiempo, se ha convertido en maldita y terrible nostalgia. Esa maldición se llamaba The Course of Monkey Island y sus secuelas. Lo cierto es que yo no jugué a todos, de hecho, sólo me pasé uno de ellos. El que fué considerado el mejor de todos: The Course of Monkey Island II.

Tomando el papel de un aprendiz de pirata, uno tenía que explorar la isla Monkey, sobre la que, efectivamente astuto lector, pesaba una gran maldición. El humor, en ocasiones algo escatológico como la competición de escupitajos, impregnaba todo el juego. Quizá el precursor de este tipo de juego de aventura gráfico-cachonda fuese el Maniac Mansion, juego que caté levemente cuando alquilé un cartucho para la NES. El juego prometía, pero allá por el '87 yo no tenía dinero como para gastarlo en un juego en el que no hubiese que matar nada ni a nadie, así que se quedó en un divertido e intenso fin de semana con mi primo y el mando de 2 botones: el A y el B.

Sien embargo, fue el Monkey Island el que pegó el pelotazo. Los ordenadores eran algo más común en las casas, y el juego era cojonudo. Tanto que un año después salió el II, y unos añitos más tarde salió el que considero como el juego que más me ha divertido, entusiasmado y hecho reir de todos los tiempos: The Day of The Tentacle.

Los gráficos eran sencillamente geniales, tanto que resultan buenos incluso ahora. Tipo comic, eso sí, pero es lo que había. Y el argumento... que nadie se enfade, pero era jodidamente mejor que el Monkey 2. Viajes en el tiempo, cambiando la historia por el camino (según la constitución de EEUU, todo estadounidense tiene el derecho a poseer una aspiradora en su sótano), y puzles mentales sencillamente geniales. Además de un tentáculo que quiere dominar el mundo. Era como la secuela de Maniac Mansion (de hecho se podía jugar a éste entrando a un ordenador que había en una de las habitaciones, aunque nunca supe cómo se salía). En fin, que podría seguir desvariando, pero será mejor que lo leais en los enlaces que he puesto. De hecho, encontré esa página por casualidad, y fue la que me hizo recordar tan grandes juegos, y muchos más que tendréis que buscar entre sus páginas. Merece la pena el viaje al pasado.

P.D.: amigo de Undo13, esto es un aperitivo para que no te me quejes en la facultad de que no escribo. Este finde espero daros algo más de pienso, para que entretengáis vuestras mentes enfermas.

Saludos y galletas!

1 comentario:

Jero dijo...

Bien me parece, y oye me has dado una idea, que este Domingo Domiguero será especial. Por cierto que me perdonen ami también pero también prefiero el día del tentáculo al que jugué en mi viejo ordenador, será cosas de físicos con viajes en el tiempo y demás jeje