sábado, 26 de julio de 2008

De la Soledad y Lost in Translation


Cuando vi la película de Lost in Translation, pensé: "¿Pero qué coño le pasa a Bill Murray, que se queda sentado en la cama sin moverse, teniendo una ciudad como Tokyo (o la que fuere, que no sé si era Tokyo) por visitar?" En Londrés lo entendí. Estaba solo, y no importaba lo increíble que fuese la ciudad. No importaba porque se SENTÍA solo. De qué vale un placer si no puedes compartirlo... Es curioso esto de sentirse solo. Es una sensación que se puede experimentar incluso en medio de un grupo conocido de gente, cuando sientes que eres el único que piensa de una manera, que entiende las cosas de una forma, y los demás de otra.

Y también cuando tu casa está lejos...mi casa? me preguntó G cuando le conté estos pensamientos. ¿Qué es mi casa? ... Qué es mi casa. Qué hace que un sitio sea la casa propia. Como siempre G poniéndome en apuros con sus preguntas. Muy básicas, y por eso difíciles. Mi casa...

Como dicen en Martín H. "no se extraña un país, se extraña el barrio en todo caso, pero también lo extrañás si te mudás a 10 cuadras. El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país, es un tarado mental. La patria es un invento. (...) Tu país son tus amigos, y eso sí se extraña." (podéis ver el vídeo en Vídeo de Martín Hache).

Pero G de Galleta aún no tiene una casa, aún no tiene lazos. De alguna manera, aún es libre. Pero ¿merece la pena ser libre y sin hogar? Supongo que todos necesitamos un hogar, aunque sea poco importante, necesitamos un eje, un lugar a donde regresar cada cierto tiempo. La soledad nos aleja de este sitio, el hogar o como queramos llamarlo. Por suerte, como somos muy adaptables, uno termina encontrando otro hogar, temporal, pero hogar al fin y al cabo. Y este no está formado por paredes, sino por personas que están igual que uno mismo. Gente fuera de su casa, de su ciudad. Lejos de sus amigos, en realidad. Gente que termina juntándose con otros que también están lejos de su casa. Que nadie se lleve a engaño: los guettos de inmigrantes se forman porque lo natural es que se formen. Otra cosa es que los gobiernos permitan que, casualmente, sólo surgan guettos en zonas pobres. Pero eso es otra historia.

Bueno. Esta entrada la estoy escribiendo casi dos meses después de cuando me sentía así, pero lo cierto es que antes no he podido escribirla. Supongo que tenía que madurar algo la experiencia vivida para poder verbalizarla. Y aún así temo que se me ha ido un poco la olla, pero eso no es grave. Pronto habrá otra entrada. Saludos y Galletas a todos.

1 comentario:

carmen_ruki dijo...

a veces no se trata de no tener casa, sino de que las habitaciones de ese tu "hogar" están repartidas. A veces hay gente que entra y sale, y los que están de paso, o se vienen a tomar una copa, y en algunos momentos estás solo en casa. A veces queremos volver a la compañía, y a veces no. A veces te sientes solo, y otras veces te sientes contigo.
Martin Hache, bonita película, le viene al pelo a este texto si señor.
Ays mi calvito bonito favorito, no sabes cuánto me alegro de estar aquí y volver a compartir momentos ;)