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martes, 4 de enero de 2011

Cuando el Hobby se Convierte en Trabajo o Cómo Amargarse

Mi puesto de trabajo
Hace un tiempo que no escribo, como viene siendo habitual en este blog. Pero yo pensé que, después de acabar la licenciatura, tendría tiempo libre y podría darle a esto el empujón que le faltaba, escribir un par de libros de éxito, y tal vez una serie de documentales y entrevistas en la tele. Pero ha resultado que no. ¿Y por qué? Pues porque he tenido suerte, mucha suerte. Aunque no he encontrado un trabajo relacionado con lo que he estudiado (ciencias físicas), ni aún relacionado, resulta que sí que he encontrado un trabajo. Y uno cojonudo, oye.

Llevo la campaña de comunicación on-line de la Estrategia Estatal de Innovación del Ministerio de Ciencia e Innovación. Que esencialmente consiste en llevar un perfil de Twitter, Facebook y mantener un blog sobre la campaña, y sobre innovación y ciencia, en general. Además de algunas otras cosas, algo menos envidiables, pero sencillas en cualquier caso. Trabajo desde casa, tardo exactamente 1 minuto en levantarme de la cama, apagar el despertador y sentarme en mi puesto de trabajo. Éste donde estoy sentado ahora mismo.

Y es un buen trabajo, con un buen sueldo. He de reconocer que he aprendido un montón de cosas sobre Internet, posicionamiento SEO (en esencia, este es el objetivo del trabajo, posicionar bien en los buscadores a la estrategia e2i), redes sociales, su utilidad y forma de uso, además de muchas más cosas como el tratar y generar contactos con otra gente en esas redes... Cosas que estoy seguro me serán muy útiles en muchas ocasiones. 

Y ahora viene el PERO. Pero resulta que, como trabajo por internet, utilizo Twitter de forma habitual, escribo en el blog a diario prácticamente, y estoy conectado desde por la mañana un mínimo de 8 horas, cuando se acaba mi jornada laboral (8 horas por la mañana, madrugo para poder tener la tarde libre, con dos cojones), lo último que me apetece es meterme en internet, utilizar Twitter, escribir en el blog o estar conectado (salvo para leer cosas entretenidas o ligeras, o descargarme alguna película o serie... ¡jódete Sinde!). El resultado es que ahora que tengo tiempo para escribir en el blog, lo que no tengo son ganas. Es lo malo de trabajar por internet.

Me he vuelto a lo analógico
Aún así, como el blog de la e2i que estoy llevando es sobre innovación en general, no sólo sobre la estrategia, me han salido algunas entradas interesantes, así que he pensado que podré reutilizarlas. Y es lo que haré. Iré publicando por aquí esas entradas, para que esto tenga algo de vida, y porque seguro que a alguno le interesa, aunque sea poco.

Como final, quiero comentar alguna cosilla sobre esto de trabajar desde casa. Obviamente, a primera vista, es algo genial. Yo también lo creía así, y en parte lo sigo creyendo. Pero tiene algún inconveniente que nunca se me ocurrió. Te vuelve algo asocial, y ocurre que pueden pasar un par de días sin que salgas de casa, y una semana sin que apenas salgas. A primera vista no es tan malo, sobre todo si lees esto mientras piensas en el madrugón, en el metro o en el tráfico para llegar al curro, etc. Yo estuve mucho tiempo madrugando para ir a clase y volviendo de estudiar a las 9 o así a casa. 

Pero, aunque parezca una tontería, el hecho de salir de casa, aunque sea para trabajar, el mero hecho de relacionarte con gente, es algo que es más importante de lo que podría parecer. Además, de tanto estar en casa, coges una dinámica en la que salir para cualquier tontería, a comprar el pan, a entrenar, quedar con gente, se convierte en algo más costoso de lo que es en realidad. Por suerte, he sido previsor, y tengo bastante disciplina para algunas cosas. Y aunque sea una tontería, muchas tardes salgo a la biblioteca de mi barrio a estudiar alemán (estoy en la EOI), me da el aire, veo gente, y vuelvo más relajado a casa.

Pensadlo y decidme qué opináis. Pero pensadlo bien. En invierno, todo el día en casa. La primera semana es genial, el primer mes está muy bien. Pero luego, es como otro curro, con inconvenientes diferentes, pero otro curro. Y pensad a cuánta gente véis al día, con cuántos habláis y cómo sería el día a día si dejaseis de hacerlo. ¿Raro, aburrido?

P.D.: la primera foto es, como dirían en Microsiervos, deliciosamente auto-referente. En el monitor se ven las fotos que estaba seleccionando para añadir a la entrada (obviamente, sólo la segunda, la de los libros, no la primera, que aún no estaba hecha).

sábado, 26 de julio de 2008

De la Soledad y Lost in Translation


Cuando vi la película de Lost in Translation, pensé: "¿Pero qué coño le pasa a Bill Murray, que se queda sentado en la cama sin moverse, teniendo una ciudad como Tokyo (o la que fuere, que no sé si era Tokyo) por visitar?" En Londrés lo entendí. Estaba solo, y no importaba lo increíble que fuese la ciudad. No importaba porque se SENTÍA solo. De qué vale un placer si no puedes compartirlo... Es curioso esto de sentirse solo. Es una sensación que se puede experimentar incluso en medio de un grupo conocido de gente, cuando sientes que eres el único que piensa de una manera, que entiende las cosas de una forma, y los demás de otra.

Y también cuando tu casa está lejos...mi casa? me preguntó G cuando le conté estos pensamientos. ¿Qué es mi casa? ... Qué es mi casa. Qué hace que un sitio sea la casa propia. Como siempre G poniéndome en apuros con sus preguntas. Muy básicas, y por eso difíciles. Mi casa...

Como dicen en Martín H. "no se extraña un país, se extraña el barrio en todo caso, pero también lo extrañás si te mudás a 10 cuadras. El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país, es un tarado mental. La patria es un invento. (...) Tu país son tus amigos, y eso sí se extraña." (podéis ver el vídeo en Vídeo de Martín Hache).

Pero G de Galleta aún no tiene una casa, aún no tiene lazos. De alguna manera, aún es libre. Pero ¿merece la pena ser libre y sin hogar? Supongo que todos necesitamos un hogar, aunque sea poco importante, necesitamos un eje, un lugar a donde regresar cada cierto tiempo. La soledad nos aleja de este sitio, el hogar o como queramos llamarlo. Por suerte, como somos muy adaptables, uno termina encontrando otro hogar, temporal, pero hogar al fin y al cabo. Y este no está formado por paredes, sino por personas que están igual que uno mismo. Gente fuera de su casa, de su ciudad. Lejos de sus amigos, en realidad. Gente que termina juntándose con otros que también están lejos de su casa. Que nadie se lleve a engaño: los guettos de inmigrantes se forman porque lo natural es que se formen. Otra cosa es que los gobiernos permitan que, casualmente, sólo surgan guettos en zonas pobres. Pero eso es otra historia.

Bueno. Esta entrada la estoy escribiendo casi dos meses después de cuando me sentía así, pero lo cierto es que antes no he podido escribirla. Supongo que tenía que madurar algo la experiencia vivida para poder verbalizarla. Y aún así temo que se me ha ido un poco la olla, pero eso no es grave. Pronto habrá otra entrada. Saludos y Galletas a todos.